Convocatoria 60

(Enero-junio 2023)

Tema: Promoción de aprendizajes y capacidades para la ciudadanía mundial, activa y crítica[1]  

Fecha límite de recepción: 30 de junio de 2022

Coordinadores:

Flor Lizbeth Arellano Vaca
(ITESO, México)

Enrique Correa-Molina
(Université de Sherbrooke, Canadá)

María Teresa Yurén Camarena
(Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México)

 

La educación para la ciudadanía incluye siempre una finalidad implícita que orienta la formación de los(as) estudiantes para que ejerzan su acción ciudadana, ya sea reproduciendo o cuestionando el sistema social (Andreotti, 2014; Tawil, 2013). Desde una perspectiva ética, la educación para la ciudadanía abarca el compromiso social para establecer una convivencia pacífica, la búsqueda del bien común y la justicia social (Naval et al., 2011).

Ante los graves problemas actuales que enfrenta la humanidad, es necesario construir un mundo habitable para las generaciones presentes y futuras. Se trata de una educación para la “ciudadanía mundial”, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2017), cuyas acciones trasciendan las fronteras nacionales para atender problemas que atañen a la humanidad en un mundo diverso e interconectado.

La educación para la ciudadanía mundial aspira formar ciudadanos(as), activos(as), críticos (as) y comprometidos(as) para contribuir a la construcción de un mundo justo, diverso y sostenible. La educación para la ciudadanía mundial activa y crítica, además de que se orienta al cuestionamiento de las causas que reproducen situaciones injustas (Andreotti, 2014), se enfoca en la acción ciudadana a favor de los más desfavorecidos y busca procesos de emancipación social.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, 2015) plantea como meta de la educación para la ciudadanía mundial al año 2030 formar a los estudiantes para "realizar sus derechos y obligaciones, promover un futuro mejor para todos y asumir un papel activo en el plano tanto local como mundial a la hora de enfrentarse a desafíos mundiales y responder a ellos" (p. 1).

La pandemia originada por la COVID-19 ha revelado que el desafío socioeducativo de la formación de ciudadanos(as) activos(as), críticos(as) y comprometidos(as) no ha podido ser enfrentado con éxito debido, entre otros factores, a la profunda y creciente desigualdad social y económica. En los últimos tiempos se ha evidenciado que tal desigualdad repercute en el hecho de que no todos(as) los(as) estudiantes tienen acceso a la educación. El actual contexto de crisis acentuó las brechas sociales existentes, por lo que, si queremos formar estudiantes para que ejerzan una ciudadanía activa y crítica en favor de la igualdad de derechos, la justicia y la solidaridad internacional (Unesco, 2015), se deberá asegurar el acceso de todos(as) a procesos educativos en los que la formación para la ciudadanía mundial se vuelva un elemento indispensable. Este tendría que ser un objetivo relevante en todos los niveles educativos.

Las escuelas están implicadas en la formación ciudadana, que abarca desde la socialización de valores y normas cívicas, hasta el compromiso social de jóvenes y adultos para procurar el ejercicio pleno de los derechos humanos y para resistir o cambiar el sistema social (Andreotti, 2014; Yurén, 2013). La formación de ciudadanos(as) activos(as) y críticos(as) conlleva un proceso de aprendizaje no solo formal, sino informal, que promueve el empoderamiento interdependiente de la participación en actividades y proyectos en los que se ejercita la acción ciudadana como derecho y posibilidad para incidir en la transformación social (Arellano-Vaca, 2019).

Cabe preguntarse si se están formando efectivamente ciudadanos(as) de este corte.  Si bien hay una gran cantidad de cuestionamientos en relación con los procesos educativos, hay otros que vale la pena explicarse: ¿es posible y deseable una educación para la ciudadanía mundial?, ¿cuáles son las condiciones que la harían posible?, ¿qué prácticas educativas promueven la formación ciudadana?, ¿cuáles son los procesos educativos formales e informales que contribuyen a la formación de un  ciudadano mundial activo y crítico?, ¿cómo se desarrolla el interés para comprometerse en actividades que aspiran a una transformación social?, ¿a través de qué tipos de experiencias se está logrando que los(as) niños(as) y jóvenes desarrollen el perfil de ciudadanos(as) mundiales activos(as) y críticos (as)?, ¿qué papel tienen los colectivos y voluntariados dentro y fuera de las escuelas en la formación de ciudadanos(as) activos(as) y críticos (as)?, ¿qué rol tiene la escuela en cualquier nivel educativo para contribuir a la formación de una ciudadanía mundial, activa y crítica?, ¿qué modelos educativos se necesitan para la formación de los(as) jóvenes como ciudadanos(as) activos(as) y críticos(as)?, ¿qué condiciones escolares y pedagógicas favorecen o limitan la formación de ciudadanos(as) activos(as) y críticos (as)?, ¿cómo se prepara a los futuros profesores para formar ciudadanos(as) activos(as) y críticos (as)?, ¿qué rol asume el profesor o el actor social en la formación de ciudadanos(as) activos(as) y críticos (as)?, ¿qué rol tiene el estudiante en el proceso de su formación como ciudadanos(as) activos(as) y críticos (as)?

Estas y otras preguntas resultan sustanciales en el número 60 de Sinéctica, cuya finalidad es compilar artículos que sean resultado de investigaciones que contribuyan a la reflexión y aporten propuestas que sirvan a la promoción de la educación para la ciudadanía mundial activa y crítica, en un ámbito formal (todos los niveles educativos) e informal. Las temas de interés son:

  • Perspectivas y modelos de la educación para la ciudadanía mundial activa y crítica.
  • Prácticas formales e informales de la educación para la ciudadanía mundial activa, crítica y comprometida.
  • Participación de actores y colectivos sociales en la educación para la ciudadanía mundial activa, crítica y comprometida.
  • Colaboración escuela y comunidad para la formación de la ciudadanía mundial activa y crítica.
  • Métodos pedagógicos que promueven la formación de ciudadanía mundial activa y crítica.
  • Evaluación de la educación para la ciudadanía mundial activa y crítica.
  • Formación inicial de profesores promotores de la formación para la ciudadanía mundial activa, crítica y comprometida.
  • Rol del profesor o actor social en los aprendizajes y capacidades para la formación de la ciudadanía mundial activa y crítica.
  • Aprendizajes y capacidades para la ciudadanía mundial activa, crítica y comprometida.

Palabras clave: educación para la ciudadanía mundial, aprendizaje, formación en ciudadanía, capacidades, ciudadanía activa y ciudadanía crítica.

 

Referencias bibliográficas

Andreotti, V. (2014). Soft versus critical global citizenship education. Policy and Practice: A Development Education Review, vol. 3, pp. 40-51.

Arellano-Vaca, F. (2019). Supervisión de practicantes universitarios para desarrollar su compromiso social desde la perspectiva de la ciudadanía. Tesis doctoral. Universidad de Montreal, Quebec, Canadá.

Naval, C., García, R., Puig, J. y Anxo, M. (2011). La formación ético-cívica y el compromiso social de los universitarios. Encounters on Education, vol. 12, pp. 77-91.

Tawil, S. (2013). “Le concept de citoyenneté mondiale”: Un apport potentiel pour l’éducation multiculturelle? Revue Internationale d’éducation de Sèvres, vol. 63, pp. 133-144.

Unesco (2015). Función y responsabilidades de la Unesco en la realización de la educación para la ciudadanía mundial y la promoción de la educación para la paz y los derechos humanos y la educación para el desarrollo sostenible. Francia, 196/ex 32, pp. 1-3.

ONU (2017). Ciudadanía mundial. Crónica ONU, vol. LIV, núm. 4. https://www.un.org/es/issue/460

Yurén, T. (2013). Ciudadanía y educación. Ideales, dilemas y posibilidades de la formación ético-política. México: Juan Pablos Editor.

 

 

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