A investigar se aprende investigando. Programa de Jóvenes Investigadores1*

Claudia Spinzi Blanco

Currículo: licenciada en Psicología Comunitaria. Investigadora del área de educación del Instituto Desarrollo y docente del Instituto de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Asunción. Sus líneas de investigación versan sobre educación, infancia y juventud, e inclusión social.

Dalila Sosa Marín

Currículo: licenciada en Psicología Comunitaria. Investigadora del área de desarrollo territorial del Instituto Desarrollo. Sus líneas de investigación versan sobre capital social y desarrollo territorial, así como gobernanza y ciudadanía.

Leticia González Kunert

Currículo: licenciada en Matemática Pura. Investigadora del área de economía del clima y los recursos naturales del Instituto Desarrollo. Sus líneas de investigación versan sobre impactos del cambio climático, y adaptación y vulnerabilidad al cambio climático.

Blanca Aquino Sánchez

Currículo: máster en Ciencias en el área de Economía Aplicada. Investigadora del área de educación del Instituto Desarrollo. Sus líneas de investigación versan sobre políticas públicas y economía de la educación.

Recibido: 20 de septiembre de 2014. Aceptado para su publicación: 9 de febrero de 2015.

Recuperado de https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/157

Resumen

Este trabajo recoge las historias de cambio de jóvenes investigadoras que participaron en un programa de formación desarrollado por el Instituto Desarrollo de Paraguay. Este programa es una oportunidad de aprendizaje y una respuesta a la necesidad que muchos jóvenes tienen de iniciarse en la investigación social; en la actualidad, las universidades paraguayas limitan las posibilidades de trabajar en la producción de conocimiento, ya que la enseñanza no se inclina hacia esta labor ni se propician espacios de investigación, en especial en el campo de las ciencias sociales. Para comprender el proceso vivido y la debilidad institucional y profesional de la investigación social en Paraguay, en este artículo exponemos la realidad sociohistórica y analizamos los cambios en las vidas de las participantes luego de formar parte de este programa.

Palabras clave: Programa de Jóvenes Investigadores, historias de cambio, investigación social, Paraguay.

Abstract

This paper covers stories of change of young researchers who participated in a training program developed by the “Instituto Desarrollo” from Paraguay. The program is a learning opportunity and an answer to the need that many young people have to get started in social research. Currently Paraguayan universities have limit possibilities of working in knowledge production, especially in the field of social sciences. To understand the process experienced by these young researches, this article analyses the socio-historical context and the institutional and professional weakness of social research in Paraguay, analyzing the changes that were taking place in the lives of participants exposed to this program.

Keywords: Youth Researchers Program, stories of change, social research, Paraguay.

Introducción

En Paraguay, el campo de la investigación científica, en particular de las ciencias sociales, no ha tenido un desarrollo notable. Las condiciones para la generación de producción académica son bastante limitadas y son pocos los investigadores altamente calificados. Un indicador de esta aseveración, según Duarte (2013), es que en calidad de las instituciones de investigación científica, en contribución de las universidades y en cantidad de científicos en el país, Paraguay adquiere las puntuaciones más bajas en Sudamérica.

En el ámbito de las universidades públicas del país, a la investigación social nunca se le fue dada la importancia necesaria (Galeano, 2006); así se fueron conformando instituciones privadas dedicadas a la producción de conocimiento científico en el campo de las ciencias sociales. En ese contexto se constituyeron los centros de investigación, en especial desde los años sesenta, los cuales han dado un significativo aporte al conocimiento social y a la formación de investigadores.

En la última década se creó el Instituto Desarrollo, Participación y Ciudadanía (ID) con la misión de elaborar y desarrollar una agenda de investigación acorde con prácticas internacionales –mediante un plantel de investigadores calificados que trabajan de forma aunada y colaborativa–, así como generar alianzas, capacitar agentes de cambio y movilizar recursos con el fin de lograr una efectiva incidencia en políticas públicas.

A partir de 2011, con el apoyo de Think Tank Initiative del Centro Internacional de Desarrollo de la Investigación de Canadá, una de las líneas estratégicas que el ID asumió para el desarrollo de la investigación es la formación de investigadores jóvenes para generar en forma permanente profesionales jóvenes que estén convencidos de la investigación científica a fin de incidir en el debate de las políticas públicas basado en evidencias, así como en la mejora de la calidad de vida de las personas.

El Programa de Jóvenes Investigadores se constituye como un espacio de formación, aplicación de las herramientas metodológicas y un incentivo a la excelencia para los jóvenes recién egresados o culminando su carrera universitaria que quieran adentrarse en el campo de la investigación. Después de tres años de implementación, resulta importante dar voz a sus principales beneficiarias con el propósito de desatacar los cambios más significativos experimentados a raíz de esta experiencia.

El objetivo del estudio que aquí se presenta es recopilar las historias de cambio de las jóvenes investigadoras a partir de su incorporación al programa y analizar los cambios en el ámbito profesional y social, así como las expectativas y planes a futuro emergentes.

En primer lugar, presentamos una breve reseña de la investigación en ciencias sociales en Paraguay, junto con una descripción del programa; seguimos con una descripción de la metodología utilizada para la elaboración del trabajo; luego, con un relato de las historias de cambio de las participantes, así como un análisis de las experiencias de las cuatro jóvenes investigadoras que formaron parte del programa en el ID. Finalmente, planteamos algunas consideraciones acerca del programa.

La investigación en ciencias sociales en Paraguay

Desde la creación de la Universidad Nacional de Asunción a finales del siglo XIX, la actividad universitaria se ha orientado a la docencia, con poca producción científica. En el plano universitario se dieron algunos cambios en el desarrollo de investigaciones científicas relacionados con iniciativas llevadas adelante por agencias de cooperación internacional, en especial de Estados Unidos y Brasil.

El sistema universitario paraguayo estuvo constituido inicialmente por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), fundada en 1889, y después por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UCA), creada en 1960. Durante la transición democrática se produjo la apertura de un número importante de universidades privadas y de filiales tanto de la UNA como de la UCA en diferentes zonas del país. También, empezaron a desarrollarse programas de posgrado, sobre todo de maestría y algunos doctorados. Sin embargo, y al margen de la reflexión crítica necesaria sobre los estándares académicos de estos programas, este crecimiento no fue acompañado de un aumento en cantidad y calidad de investigaciones y estudios científicos, en especial en las ciencias sociales y en educación.

En 1948, con el apoyo de Brasil, se creó la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional, la cual ofrece carreras de las ciencias sociales. En 1972, la Universidad Católica abrió la Facultad de Ciencias Sociales, la Oficina de Planificación y el Centro de Estudios Sociales con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Reiter y Moraes, 2010).

El fenómeno que caracterizó a este periodo fue la realización de investigaciones sociales en centros privados. “Las instituciones privadas de investigación se conforman fuera de los límites de la Universidad como resultado del anquilosamiento, extrema politización y desinterés por la investigación que prevalecía en esa década, particularmente en la Universidad Nacional” (Corvalán, 1980, p. 106).

La dictadura de treinta y cinco años en la que Stroessner sometió al país no estimuló e incluso acometió contra los esfuerzos de investigación y producción de conocimientos en el campo social, incluyendo el educativo. A pesar de esto, se crearon algunos núcleos de intelectuales e investigadores en organizaciones no gubernamentales. Con la transición democrática, iniciada en 1989, se dio un crecimiento cuantitativo de las universidades y carreras de educación superior, pero con escasa producción en el campo de la investigación.

Las investigaciones en ciencias sociales han sido escasas en las universidades, hecho que refleja la poca producción científica promovida desde el ámbito universitario. Según Galeano (2006), se registró un mayor dinamismo en algunas facultades e institutos de la UNA, como las de agronomía, veterinaria y el Instituto de Reproducción Humana de la Facultad de Medicina. En estos casos este dinamismo se explicaba por el apoyo de la cooperación internacional.

Entre los motivos de la carencia de investigación de las universidades, Rivarola (1997) señala la falta de una política nacional de investigación, el fuerte sesgo profesionalista que arrastra históricamente la universidad paraguaya, la carencia de recursos humanos especializados, las graves limitaciones financieras y la falta de vínculos institucionales y programáticos con el sector productivo.

En un documento de la Comisión Nacional de Reforma de la Educación Superior (2006) se afirma que la investigación científica prácticamente no ha formado parte de las actividades académicas, considerando dos hechos: el escaso margen de producción científica (investigaciones, producción de conocimientos, libros editados, participación institucional en el debate sobre problemas nacionales) y el reducido monto y la composición del presupuesto destinado a la investigación. Rivarola (2004) señala que en la actualidad sólo tres por ciento de la producción científica en ciencias sociales proviene de la UNA. Este hecho demuestra los pocos medios destinados a la investigación en el sector público y a nivel universitario.

La investigación ha sido la función menos desarrollada por las universidades, ya que no se ha tenido una política que fomente la producción de conocimiento como una de sus funciones prioritarias. La escasa infraestructura en lo relacionado con bibliotecas y centros de documentación (Elías y Serafini, 2006) ha contribuido a que la universidad se enfoque más bien al sistema de contrato de docentes, que en su mayoría se limita a las horas de clase.

La formación en investigación en ciencias sociales

Como hemos mencionado, en Paraguay existe una escasa producción de conocimientos científicos, en especial en el campo de las ciencias sociales y es aún menor la transferencia de estos conocimientos a la formulación de las políticas sociales. La práctica indica que en universidades e institutos de educación superior los docentes tienen mayor experiencia en la transmisión de contenidos más que en la construcción de conocimientos e investigación.

Serrano (1997) explica que un punto principal para la formación de nuevos investigadores es la cultura organizacional, que la institución tenga como objetivo la formación en el campo de la investigación y genere las condiciones para ello. En el país, las universidades no tienen como eje principal realizar investigaciones y, por lo tanto, se torna difícil formar nuevos jóvenes en esta labor.

En las ciencias sociales, como señalan Wainerman y Sautu (2001), también se da una separación artificial entre la transmisión de teorías (cursos teóricos) y la enseñanza de la metodología de investigación, y difícilmente se articulan estos dos aspectos que en realidad están íntimamente unidos. Según estas autoras, dicha fragmentación no se observa en la formación en otras disciplinas científicas, como la física o la biología:

La razón básica del fracaso de la formación de investigadores sociales […] reside en que no se aprende a hacer investigación en los cursos especializados de metodología y técnicas si no se hace investigación junto a un maestro/a, como en los gremios medievales, dentro de un proyecto de investigación dirigido por el maestro/a. Esto es así, porque hay algo no codificable, difícil de transmitir del oficio del investigador (Wainerman y Sautu, 2001, p. 21).

Asimismo, refieren una serie de prácticas erróneas en las carreras de ciencias sociales, con docentes que no investigan, una producción de tesis que no ayuda a iniciarse en la investigación y, finalmente, con estudiantes, incluso egresados, que no están en condiciones de plantear una investigación, menos aún de elaborar un diseño y llevarlo a cabo para dar una respuesta fundada a un problema.

Las autoras proponen cuatro recomendaciones fundamentales para la formación de investigadoras e investigadores en ciencias sociales: se aprende a investigar investigando; se aprende a investigar al lado de un “maestro/a”; no se puede enseñar a investigar separadamente de la teoría; y la formación de investigadores es lenta, como lo es la realización de investigación dirigida a producir conocimiento

Estas recomendaciones requieren desarrollar espacios y formatos diferentes a los que se dan tradicionalmente en el contexto universitario, en particular en las carreras de ciencias sociales en Paraguay. En esta línea de pensamiento, el programa de Jóvenes Investigadores del ID busca vincular la formación con la práctica en un espacio institucional dedicado al trabajo de investigación en ciencias sociales.

La relación del maestro o tutor con el alumno es muy importante; este vínculo debe darse no sólo en lo académico, sino también en lo emocional. Como explica Gutiérrez (2014), la tarea de formación de investigadores requiere un contexto de colaboración, de acompañamiento y reflexión constante entre ambos, e implica un espacio compartido avanzando hacia la creación y producción de conocimiento en constante intercambio.

Es parte de la cultura organizacional del ID constituirse en equipos de investigación en los que personas con diferentes bases disciplinarias y diversas áreas de especialización (por ejemplo, en abordajes cuantitativos o cualitativos) dialoguen para la construcción de diseños de investigación adecuados a los problemas y objetivos que se buscan responder a través de un estudio o una evaluación y que sean factibles (en términos de recursos financieros y humanos, tiempo disponible, y otras condiciones).

El “sistema de comunicación e información” de una institución debe tener como objetivo la publicación de conocimientos; esta tarea implica más allá de textos escritos, sino también participar en seminarios, congresos, charlas, etcétera (Serrano, 1997, p. 58), tarea que el ID ha emprendido.

Programa de Jóvenes Investigadoras/es del Instituto Desarrollo

El ID es una organización privada de investigación-acción con más de diez años de trayectoria; uno de los pilares de la misión institucional del ID es la investigación con estándares internacionales que se sustenta en el proceso de generación de conocimiento e innovación al interior de la organización.

Para la institución, resulta necesario atraer a investigadores semiseniors y juniors interesados en desarrollar habilidades de investigación e innovación en ciencias sociales a través de metodologías probadas y orientadas a facilitar estos resultados.

Para concretar este planteamiento institucional, el ID propone el desarrollo del programa Jóvenes Investigadores, el cual implica brindar una formación específica dirigida a jóvenes investigadores que tengan interés en proseguir su formación académica y de investigación en el extranjero, y cuya actividad profesional y ética en el trabajo sea acorde con los valores del instituto.

Este programa tiene el objetivo de formar investigadores jóvenes en el campo social para contribuir con la producción académica del país, con miras a incidir en las políticas públicas y que contribuyan a la mejora de las condiciones de vida de las personas.

Proceso metodológico

Este estudio utilizó una metodología cualitativa, con base en la técnica del “Cambio más significante” (MSC, por sus siglas en inglés) para relevar y analizar las experiencias de las participantes del programa; esta técnica consiste en el monitoreo y la evaluación de un programa en forma participativa. Para recoger los datos, se recurrió principalmente a grupos focales con las participantes del programa, y luego se discutió y analizó la información obtenida entre profesionales de la institución y las propias participantes.

El enfoque cualitativo permite un análisis holístico de la experiencia, ya que las personas no son reducidas a variables, sino que son consideradas como un todo; se tiene en cuenta a las personas en el contexto de su pasado y su presente; por lo tanto, desde este marco se dieron a conocer las experiencias y expectativas (Taylor y Bogdan, 2010).

La técnica MSC es participativa porque los implicados en el proyecto son los que deciden qué cambios registrar y como analizar los datos, sirve de monitoreo porque pretende acompañar el proceso de participación en el programa, y de evaluación porque rescata el impacto y los resultados que se pueden identificar a través del programa (Davies y Dart, 2005).

Esta técnica, como instrumento de reconstrucción de una experiencia, implica la recogida y el análisis sistemático de cambios más significativos. Nuestro propósito de utilizarla fue evaluar de forma innovadora esta iniciativa dentro del ID.

Participantes

El trabajo fue llevado a cabo por las cuatro jóvenes investigadoras que forman parte del programa; lo iniciaron en 2012 y lo finalizaron en 2014. Cada una de ellas se desempeñaba en áreas específicas de investigación: una en el área de desarrollo territorial; otra en economía del clima; y dos en educación.

Herramientas

Realizamos grupos focales con las jóvenes investigadoras integrantes del programa, los coordinadores de las diferentes áreas de investigación y los directores de la organización. Las entrevistas grupales se llevaron a cabo entre octubre y noviembre de 2013, guiadas por un miembro del ID, designado para acompañar el desarrollo de este trabajo. Luego, se dividió en dominios, que son categorías amplias a partir de las cuales se analizaron los testimonios. Las cuatro investigadoras compartieron sus historias contestando a la pregunta: ¿cuál fue el cambio más significativo que te ocurrió al participar en el programa?

Procedimiento

Efectuamos varias reuniones con las jóvenes investigadoras a fin de identificar los dominios que servirían para la organización y el análisis de las experiencias. Los dominios emergentes son: cambios y aprendizajes en el ámbito profesional y social y expectativas a futuro.

Posteriormente, realizamos una reunión de retroalimentación con los investigadores seniors, especialistas reconocidos que son parte del personal institucional, para compartir los testimonios y las experiencias de las jóvenes investigadoras durante el programa. Esta última etapa buscaba propiciar un espacio de reflexión e intercambio de opiniones con vistas a enriquecer el análisis y la elaboración del documento.

Finalmente, debemos destacar que la elaboración de este documento en su totalidad estuvo a cargo de las jóvenes investigadoras beneficiarias del programa.

Historia de cambios: jóvenes investigadoras

Cuatro mujeres forman parte del programa de Jóvenes Investigadores. Para algunas de las participantes, entrar en el programa fue un cambio bastante grande, puesto que venían de trabajos totalmente distintos, que requerían estar la mayor parte del tiempo en terreno, estaban en proyectos de intervención, en los que ellas eran ejecutoras de tareas. Provenían de ambientes de trabajo de horarios rígidos, competencia y rivalidad constante. Hay que mencionar que los relatos de las cuatro jóvenes investigadoras fueron construidos a través de la información recogida en el grupo focal.

Una de las jóvenes trabajaba en una empresa, ya había cursado una maestría en el exterior y fue ahí que aprendió a amar la ciencia. Volvió con deseos de realizar investigaciones, ya que durante la elaboración de su tesis se sorprendió al encontrar escasos estudios nacionales. Entrar al ID fue una gran oportunidad para adentrarse en el mundo de la ciencia y concretar lo que se había propuesto.

Dos de las participantes, cuando ingresaron al programa, todavía no habían elaborado las tesinas; por lo tanto, no contaban con el título universitario de licenciatura. El programa les dio el espacio para realizar la tesina y tuvieron como tutores y asesores a los compañeros del instituto, destacados investigadores con años de experiencia, que siempre estuvieron dispuestos a enseñar, reflexionar y compartir saberes.

Por otro lado, otra joven investigadora venía de trabajar en una consultora, donde se encargaba de proyectos de acción. Cuando entró al instituto, descubrió y aprendió metodologías y técnicas de investigación desde el inicio, ya que durante su carrera universitaria no había realizado investigaciones ni ahondado en el tema.

Así, cada una de las participantes ingresó al programa de Jóvenes Investigadores con conocimientos distintos en el campo de la investigación, pues la formación universitaria no siempre ofrece asignaturas ligadas a metodología de la investigación. Se incorporaron al programa con miedos y con muchas expectativas. Sus tutores fueron depositando confianza en cada una de ellas, al darles tareas e involucrarlas en largas reuniones. Al comienzo, poco entendían de la dinámica, pero así fueron aprendiendo, nutriéndose de los compañeros y responsables, tomando mayor protagonismo, animándose a participar y proponer ideas, arriesgándose a realizar sus propios proyectos. En ocasiones, se apoyaban entre ellas elaborando propuestas para presentar a concursos.

Además de contar con la confianza de los compañeros, constantemente se estaban formando, se inscribían en cursos instructivos enmarcados en el programa, y en otras actividades formativas en general, como talleres, coloquios y seminarios. Participar en estos espacios les permitió conocer gente comprometida con las ciencias sociales e intercambiar distintas perspectivas de análisis.

Como parte de los espacios de formación del programa, tomaron talleres para investigadores jóvenes llevados a cabo en otros países. Estas experiencias fueron significativas, ya que tuvieron la oportunidad de tener a profesores reconocidos y de vasta trayectoria a nivel internacional, compartir vivencias con otros jóvenes que están en el mismo proceso, además de conocer sus culturas y sociedades. Asimismo, propició ampliar la compresión de la realidad social desde una perspectiva latinoamericana.

Así, finalizaron la tesina con gran satisfacción; los resultados fueron publicados como documentos de trabajo en la página del ID y en revistas. Una de ellas presentó los resultados de su investigación en congresos y foros, nacionales e internacionales. Las jóvenes participaron en espacios de intercambio con jóvenes de otros países que también se dedicaban a la investigación social. Los cursos internacionales contribuyeron a la especialización en el área de interés de cada una.

Otra de las jóvenes, de realizar trabajos operativos y procesamientos de datos, pasó a adentrarse en la lógica de la investigación, lo cual le permitió elaborar un documento de trabajo que se encuentra en etapa de publicación, y despertó un particular interés en la generación de producción académica. Además, el área a la que pertenece le dio la oportunidad de colaborar en un estudio regional y ser parte del grupo de organizadores que ofrecieron talleres regionales como parte del estudio.

Análisis de los cambios

En este apartado presentamos el análisis de los cambios más significativos a partir de los testimonios extraídos del grupo focal realizado entre las investigadoras. Distinguimos dos dimensiones de análisis: la primera, los cambios y aprendizaje en el ámbito profesional y social, y la segunda, expectativas a futuro.

Cambios y aprendizajes en el ámbito profesional y social

De acuerdo con lo compartido por las jóvenes investigadoras, es posible identificar que uno de los principales logros de la experiencia es que permite instruirse en las áreas abordadas por la institución, además de brindar y afianzar el uso de herramientas de investigación y dar espacios para desarrollar los conocimientos aprendidos.

Asimismo, el programa contribuye al aprendizaje continuo con la aplicación rigurosa del proceso científico, elemento esencial para encarar una investigación que, a su vez, desarrolla nuevas habilidades. Este aporte es fundamental, ya que en el país existen carreras universitarias que no consideran la investigación como parte del plan curricular.

También, despierta nuevos intereses y permite prever otros horizontes profesionales, que apuntan a lo que se desea en la vida. Muchas veces es tarea difícil, debido al tipo de trabajo que es posible tener. En este sentido, el programa ayuda a definir el área de interés de cada una de las participantes.

Esta experiencia se ha constituido en una excelente oportunidad para aprender de manera directa de especialistas en diferentes áreas de la investigación, y hacer lo que a cada participante le agrada más. Cada una de las investigadoras ha podido desarrollar nuevas capacidades y aptitudes profesionales. Esta situación se corresponde con el planteamiento de Wainerman y Sautu (2001), quien refiere que para aprender a investigar es necesario contar con referentes y, así, aprender de los maestros. Además, la oportunidad de compartir con profesionales de diversas perspectivas enriquece la tarea investigativa.

Otro aprendizaje que se pudo reconocer desde esta oportunidad es que es posible vincular el trabajo con los estudios y la concreción de proyectos personales. Dentro de la cultura organizacional del ID se prevé un espacio en el cual disponen de un tiempo para culminar la tesis y obtener el título universitario; esto en general no es factible si se trabaja en otros ámbitos. En efecto, muchos estudiantes que terminan el último año de la carrera universitaria no pueden obtener el título por no haber elaborado la tesina. En algunas carreras, la elaboración de la tesina es responsabilidad total del estudiante, y éste tiene que hacerse de los servicios de un tutor que guie la investigación, ya que la mayoría de los docentes, como mencionan Elías y Serafini (2006), están contratados sólo por horas de clase, situación que se limita a las posibilidades económicas del estudiante.

En muchas ocasiones, no se aplican los contenidos teóricos adquiridos en la vida académica; esta experiencia logra que un estudiante-trabajador pueda establecer este vínculo. A través del programa, se tiene la posibilidad de poner en práctica, día a día, estos conocimientos aprendidos e ir perfeccionando y no hacer esta separación entre teoría y práctica que, como afirma Wainerman y Sautu (2001), suele ser ineficaz para el aprendizaje en la ciencia.

Parte del sistema de comunicación del programa (Serrano, 1997) implica un abanico de posibilidades de participar en espacios nacionales e internacionales, como congresos y foros, e insta a realizar publicaciones. Concretamente, el taller para investigadores jóvenes que tuvo lugar en el Consorcio de Investigación Económica y Social en Lima, Perú, sobre elaboración de proyectos de investigación, permitió valorar la capacidad de cada una de las investigadoras de redactar y presentar proyectos. Esto evidenció que el nivel alcanzado en el manejo del proceso investigativo era similar al de colegas de otros países.

Finalmente, debemos destacar que es posible formar una red de profesionales dentro de una institución. Los elementos clave identificados para concretar esto son: el buen ambiente laboral en el cual se desempeñan las funciones; el compañerismo, que facilita los espacios de participación; el acompañamiento al programa; y la apuesta al desarrollo personal y profesional de investigadores. Lo anterior establece vínculos en lo académico y emocional (Gutiérrez, 2014) y brinda a cada una de las personas mayor seguridad profesional, lo que también incide positivamente en el bienestar personal y en la autoestima.

Expectativas a futuro

En este apartado, describimos las expectativas y proyecciones de las participantes. Si bien cada una de las jóvenes tiene una formación académica distinta y planes que se forjan en diferentes áreas, convergen, finalmente, en un común denominador: el interés por la formación y el conocimiento constante. Destacan aspectos como el anhelo de seguir formándose, facilitado por el acompañamiento y el aliento que reciben de los investigadores seniors y demás miembros de la institución.

En función de las experiencias y oportunidades que el programa brindó, ellas fueron definiendo nuevas metas con alcances a corto, mediano y largo plazo. Se plantearon objetivos más altos de los que se habían propuesto antes de formar parte del programa, como lograr terminar un doctorado, y también fueron definiendo las áreas de interés en las cuales desean especializarse.

Los planes que se han trazado son fruto del trabajo desarrollado en el área de la investigación y de propósitos anteriores a la inclusión del programa. En este sentido, se evidencia que son más conscientes de las etapas de formación por las que deben pasar y, con base en ello, van concibiendo planes más realistas para el logro de sus objetivos. En algunos casos, percibieron una redefinición de sus metas y objetivos en el ámbito profesional.

Las jóvenes se fueron dando cuenta en el día a día del trabajo que muchas de las expectativas que tenían ya eran un sueño lejano y difícil de alcanzar, lo que les animó y motivó a caminar hacia las nuevas metas planteadas.

Así, la falta de política nacional de investigación de la que habla Rivarola (1997) propició que en el proceso universitario perciban sus planes profesionales de dedicarse a la investigación y realizar maestrías y doctorados como lejanos e inalcanzables. Luego de haber formado parte del programa, las jóvenes investigadoras se replantearon las metas deseadas en la universidad, esta vez con mayor claridad. Algunas se esforzaron en conseguir una beca de maestría en el exterior y otras empezando posgrados y cursos. En esta etapa, casi finalizando el proceso, siguen abriendo senderos orientados al mundo de la investigación.

A modo de conclusiones

Desde la perspectiva de las participantes del programa de Jóvenes Investigadores, los objetivos fueron alcanzados y se reflejan en los relatos de cada una. Además, se confirma que el programa reúne las condiciones necesarias para la formación de investigadores, que en el contexto de Paraguay es una opción necesaria para paliar la deficiencia y falta de oportunidades en las universidades. Asimismo, el programa favorece la formación continua y permite una proyección profesional de mayor calidad.

La experiencia de ser parte del programa aumenta las expectativas y ofrece mayor seguridad en sí mismas, además de generar un vínculo de confianza con el equipo de investigadores. De esta manera, fortalece un sentimiento de pertenencia a la institución y de compromiso enfocado a producir conocimientos y ser actores sociales del campo de la investigación en Paraguay.

La calidad de los especialistas integrantes del ID que acompañan esta iniciativa, en cuanto a la experiencia profesional y el buen trato con los compañeros, facilita que las participantes del programa puedan aprender de ellos y permite un proceso de transmisión intergeneracional de conocimientos y competencias en investigación, al nutrirse de los conocimientos y las experiencias de los investigadores seniors.

El programa es percibido como sumamente significativo para el proceso de producción científica en las ciencias sociales en el país. Las experiencias de las jóvenes en el ID ayudaron a desarrollar sentidos de autonomía y seguridad, tanto en el ámbito profesional como en lo personal y social.

Este programa no influyó sólo en el presente, sino que generó perspectivas a futuro que trascienden la esfera profesional y fortalecen las ganas de dedicación a la investigación social, lo que influye en cambios sociales y políticos en Paraguay y también en Latinoamérica como parte de un compromiso social. En efecto, como actores de las ciencias sociales, las jóvenes del estudio están convencidas de que el papel del investigador es importante para participar e incidir en la construcción de una sociedad más justa.

Referencias bibliográficas

Comisión Nacional de Reforma de la Educación Superior (2006). Paraguay Universidad 2020: documento de la discusión sobre la Reforma de la Educación Superior. Asunción: Ediciones y Arte, SA.

Corvalán, G. (1980). Alcance e impacto de la investigación y comunicación educativas en el Paraguay. Revista Paraguaya de Sociología, 17 (49), 97- 123.

Davies, R. & Dart, J. (2005). The ‘Most Significant Change’ (MSC) Technique. CARE International.

Duarte, A. (2013). Libro Verde de la Política de Ciencia, Tecnología e Innovación. Asunción: Conacyt.

Elías, R. y Serafini, D. (2006). Caracterización del sector privado de la educación superior universitaria en Paraguay. Asunción: Consejo Nacional de Educación y Cultura (CONEC).

Galeano, L. A. (2006). Caracterización de la Universidad Nacional de Asunción. Asunción: CONEC.

Gutiérrez, N. (2014). Producción de conocimiento y formación de investigadores. Sinéctica (43), 1-16.

Instituto Desarrollo. Recuperado el 11 de junio del 2014, de Instituto Desarrollo: http://www.desarrollo.edu.py/v2/

Reiter, D., y Moraes, C. (2010). A missão cultural brasileira no Paraguai: Uma relação política bilateral. Recuperado de www.pph.uem.br/iiisih/pdf/118.pdf

Rivarola, D. (1997). Lineamientos para una política de investigación educativa. Asunción: CPES.

_____ (2004). La educación superior universitaria en Paraguay (2da. ed.). Asunción: MEC, IESALC/UNESCO, CONEC.

Serrano, J. (1997). Nacen, se hacen o los hacen: formación de investigadores y cultura organizacional. Nómadas, 52-62.

Taylor y Bodgan (2010). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Madrid: Espasa Libros SLU.

Wainerman, C. y Sautu, R. (2001). La trastienda de la investigación. Buenos Aires: Lumiere.


1* Este trabajo fue realizado con el asesoramiento de Nelly Briet y Rodolfo Elías. Agradecemos los aportes de Gabriela Walder.