Presentación

Las políticas de educación y de formación a lo largo de la vida (lifelong learning) tienen sus precedentes en las primeras conferencias de educación de adultos celebradas a mediados del siglo pasado. Desde entonces, se han producido cambios profundos en muchos órdenes de la vida social, económica y cultural que han contribuido a configurar un nuevo tipo de “sociedad del conocimiento”.

Sin duda, la importancia de la educación a lo largo de la vida es mayor en esta nueva sociedad y supone un auténtico giro educativo, así como una exigencia para mejorar nuestro mundo. Por ello, las iniciativas en ese sentido ponen en el centro de las agendas educativas y sociales, a escala local e internacional, la consideración de los seres humanos como sujetos para el aprendizaje permanente.

Crear las condiciones para brindar educación a lo largo de la vida a toda la ciudadanía constituye ahora mismo un imperativo ético, una tarea social y un derecho democrático. No podemos renunciar al compromiso de emancipación que la humanidad ha adquirido consigo misma. Nos encontramos ante lo que Paulo Freire llamaba un “inédito viable”. La promesa de la educación a lo largo de la vida es un horizonte cercano y lejano a la vez, y por eso su visión nos invita a la acción, a ponernos en camino.

En este número de Sinéctica se incluye una serie de documentos que muestran una pluralidad de miradas dirigidas a repensar la educación, como ha sugerido el último informe de la UNESCO (2015), en términos de bien común global.

En este contexto, y en sociedades de complejidad creciente, el análisis del ámbito de la educación a lo largo de la vida permite aproximarnos, desde perspectivas y experiencias muy diversas, a su implementación en instituciones de educación básica y de educación superior, a su desarrollo en diferentes regiones de América Latina y de Europa, a casos concretos en los que tienen lugar buenas prácticas, a su impacto en las trayectorias biográficas y en las transiciones dentro de la esfera educativa, así como desde ésta al mundo del trabajo.

También, este análisis nos abre a reflexiones del mayor interés desde disciplinas como la pedagogía, la sociología, la filosofía o la antropología, que dialogan entre sí y se interrogan acerca de la relevancia de un vector que va a estar cada vez más presente en sociedades de conocimiento.

En este número, participan autoras y autores procedentes de diferentes regiones y países del mundo. Cada una de sus sugerentes contribuciones da paso a la reflexión y al diálogo internacional sobre las realidades y las posibilidades de una educación a lo largo de la vida con fines emancipadores y al servicio del bien común.

En el primer artículo, José Beltrán Llavador pone el acento en la importancia creciente de las políticas de educación a lo largo de la vida y en sus efectos o impactos en términos de beneficios sociales. Sostiene que la concreción de estas políticas supone una transformación cada vez más profunda y más amplia en nuestra manera de entender y gestionar la relación con el saber.

Por su parte, Ricardo Pocinho, Joäo Lacerda y Gisela Santos fundamentan el interés de la gerontología educativa como una herramienta y una oportunidad valiosa para facilitar el envejecimiento activo. Los autores se centran en la experiencia de las llamadas universidades seniors o para mayores en Portugal, una iniciativa institucional que ya se extiende a un número cada vez mayor de instituciones de educación superior a nivel internacional.

De lo local a lo global, la tercera contribución, a cargo de Carlos Vargas, analiza la construcción reciente de la educación a lo largo de la vida. El autor sostiene que esta construcción supone un cambio de paradigma en el marco de las políticas públicas en el orden internacional y plantea el carácter transformador de estas políticas.

Desde un enfoque teórico, Bettina Dausien se detiene en la perspectiva del aprendizaje biográfico, que se fundamenta en la noción de biograficidad, la cual refiere el hecho de que los sujetos pueden elaborar una narración, una biografía, sobre sus propias vidas como un proceso de aprendizaje que ayuda a darles sentido y coherencia. Este tipo de aprendizaje se enmarca en la práctica formativa de personas adultas.

Emília Maria da Trindade y Adriana Santos prestan atención a los relatos biográficos del alumnado adulto en la Universidad Federal de Paraiba, Brasil. A través de las voces de estos estudiantes, se muestra un contexto de políticas educativas que asume la necesidad de dar respuestas formativas a las personas adultas en la universidad como una ampliación de derechos y oportunidades vitales. Cuando los sujetos adultos se ven acompañados por un contexto socioeducativo favorable, aumenta su capacidad de agencia y de superación de las dificultades en el proceso de aprendizaje.

La propuesta de Francesc J. Hernàndez y Alícia Villar está contextualizada en el ámbito de la Unión Europea, y dentro de éste los autores registran una serie de regularidades de carácter supranacional en relación con la formación permanente. Además de subrayar el alcance político que adquiere la redefinición de la formación permanente, los autores ofrecen, como aportación original, un índice de compromiso educativo que permite avanzar en la comprensión de la relación entre sociedad y educación.

La siguiente reflexión, a cargo de José Passarini, Ana Margarita Sosa y Enrique Iñigo, se detiene, con la mirada puesta en América Latina, en los estudios de seguimiento de graduados en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida. Estos estudios reflejan la vinculación entre formación profesional y el mundo del trabajo, y la necesidad de incorporar los procesos de aprendizaje continuo en la educación superior, con criterios de construcción de ciudadanía, en sociedades de conocimiento y de creciente complejidad.

Salvador Cabedo y Alberto Cabedo-Mas muestran la relevancia de la educación de personas mayores a los que la universidad –en este caso, una universidad española– atiende a través de programas específicos. Los autores describen una experiencia enriquecedora de relación intergeneracional, en la cual la presencia y convivencia de estudiantes jóvenes y mayores ya forma parte del paisaje cotidiano y habitual, y abre a un horizonte de mayor calidad de vida.

En la separata de este número, Carlos Alberto Torres recupera una sugerente reflexión a partir de una de las nociones destacadas en la obra de Paulo Freire, al que, de paso, se le rinde homenaje. Se trata de la noción de oprimido, que ahora el autor pone en relación dialéctica con el término opresor. El autor actualiza el pensamiento de Freire al ofrecer ejemplos de situaciones y dilemas contemporáneos en el terreno de la política internacional que son abordados con la guía dialógica del pedagogo y pensador brasileño.

José Beltrán Llavador

Universidad de Valencia