Reseña:
El aprendizaje basado en problemas:
una alternativa congruente

Mireya Hernández

Currículo: licenciada en Ciencias de la Educación. Pertenece a la Coordinación de Desarrollo Educativo del iteso.

Libro: El aprendizaje basado en problemas. Una propuesta metodológica en educación superior, de Alicia Escribano y Ángela del Valle. Madrid, España: Narcea, SA de Ediciones, 2008. ISBN 978-84-277-1575-2.

El aprendizaje basado en problemas es un planteamiento que, si bien no es nuevo, ha cobrado especial fuerza en la última década, y se perfila como una estrategia pedagógica que permite articular y concretar en la práctica algunas apuestas centrales presentes en el contexto educativo actual, como centrar la docencia en el aprendizaje; favorecer el trabajo autónomo del estudiante; situar el conocimiento; promover el desarrollo de competencias; estimular esquemas de trabajo colaborativo, entre otras.

En su libro El aprendizaje basado en problemas. Una propuesta metodológica en educación superior, Alicia Escribano y Ángela del Valle, de una manera sumamente ordenada y sistemática, nos permiten entrever las posibilidades que este planteamiento ofrece para detonar procesos de aprendizaje con estas características.

El trayecto inicia con un marco explicativo del aprendizaje basado en problemas (abp) que nos permite tener, en un primer plano, un panorama global de la propuesta y de los distintos elementos que se ponen en juego en su puesta en práctica.

En un segundo momento, las autoras nos llevan de la mano en un recorrido histórico. Partiendo de autores como Rousseau y Pestalozzi y abordando las principales premisas propuestas por Dewey y Ferriére, nos hacen comprender la manera en que las distintas ideas que se han venido gestando en el terreno educativo, han ido entrelazándose para dar origen al planteamiento del abp, así como las formas en que éste se concreta actualmente en distintas instituciones de educación superior.

Tras el marco explicativo y la contextualización histórica, las autoras entran de lleno a la conceptualización del abp, y toman el problema como piedra angular de este enfoque metodológico. Desde esta perspectiva, describen el modo en que un problema puede llegar a convertirse en una herramienta pedagógica y ofrecen a los educadores un conjunto de condiciones que han de cumplirse para que una situación problemática detone procesos de aprendizaje orientados al desarrollo de competencias en las dimensiones del saber, saber hacer, saber ser y saber estar con.

Los siguientes capítulos abordan de manera detallada los componentes metodológicos centrales que se ponen en juego en esta propuesta: la autorregulación, el aprendizaje colaborativo, la tutoría y la evaluación. En lo relativo a la autorregulación, las autoras destacan la importancia de que el abp sea entendido por el docente como una estrategia didáctica que coloca al estudiante frente a un problema que tiene verdadero sentido y significado para él, y que le permite no sólo resolverlo, sino aprender del propio proceso de resolución que siguió.

Uno de los planteamientos que quizá nos acerca más a la comprensión de lo que implica un proceso de autorregulación, es el que se traduce en lo que las autoras denominan novatos inteligentes y que definen como “sujetos que no poseen un gran conocimiento específico en un dominio particular, pero que saben cómo adquirir ese conocimiento”.

Desde esta lógica, se abordan distintos modelos para el aprendizaje autorregulado, así como las estrategias, conocimientos y competencias involucrados en el desarrollo de un conocimiento metacognitivo y estratégico; lo anterior, con base en una perspectiva analítica que integra las distintas dimensiones presentes en el proceso: cognición, motivación, comportamiento y contexto.

Habiendo explorado la autorregulación como una vía para promover el aprendizaje autónomo del estudiante, las autoras nos presentan la otra cara de la moneda: el aprendizaje colaborativo. Haciendo una interesante distinción entre el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje cooperativo, las autoras lo abordan como un complemento imprescindible en el proceso: “El aprendizaje colaborativo en la resolución de problemas proporciona la situación ideal para remediar la tendencia común a simplificar soluciones ante problemas complejos”. Esta afirmación nos deja entrever la relevancia que cobra el trabajo colaborativo en la resolución de un problema; no sólo se trata de que los estudiantes aprendan a trabajar con el otro, sino, además y centralmente, que aprendan a leer la realidad y a abordar una situación problemática desde una perspectiva global que considera sus múltiples aristas y posibilidades.

Definiendo el aprendizaje basado en problemas como “un proceso de razonamiento hipotético-deductivo dirigido a la resolución de un problema-desafío para el que no hay un camino claro, las autoras presentan el modelo de grupo tutorial colaborativo como un elemento central para que el trabajo grupal pueda convertirse en una herramienta que potencie el aprendizaje y conduzca al planteamiento de la mejor solución del problema al que se enfrentan los estudiantes.

Sin duda, el planteamiento de dicho modelo nos remite de inmediato al papel del docente como mediador o facilitador tanto del aprendizaje autorregulado como del colaborativo. Así, en el séptimo capítulo, las autoras abordan de manera sumamente clara y práctica lo que implica acompañar a los estudiantes en un proceso de resolución de problemas, y proponen la tutoría como vía para mediar el aprendizaje.

Desde esta perspectiva, se presenta la tutoría como una función que en los últimos años ha cobrado especial relevancia, y se ha convertido en un componente más de la identidad profesional docente. La manera en que se aborda el tema resulta de gran ayuda para el docente, ya que ofrece una serie de pistas prácticas sobre el papel del tutor en el proceso de aprendizaje, sus características y las dimensiones en las que resulta necesario trabajar; además, proporciona un conjunto de modelos o tipos de tutoría que pueden aplicarse en el abp.

En lo relativo a la evaluación, tras contextualizar y conceptualizar la manera de evaluar en un proceso de aprendizaje basado en problemas, las autoras brindan un menú de técnicas e instrumentos de evaluación que pueden ser usados en el proceso, y se detienen en cada uno para referir sus implicaciones y formas de uso.

El libro cierra con una reflexión final que recoge, desde una postura analítica y crítica, las ventajas y desventajas del abp, y las implicaciones que tiene para un docente trabajar desde este enfoque metodológico.

A manera de colofón, las autoras obsequian al lector un compendio de casos/problema que pueden ser utilizados para llevar al aula o modelar la manera de diseñar y plantear situaciones problemáticas a los estudiantes.

El aprendizaje basado en problemas. Una propuesta metodológica en educación superior constituye un material valioso en diversos sentidos. Por un lado, presenta de manera excepcionalmente organizada y articulada una propuesta metodológica de suma relevancia y actualidad; por el otro, lo hace de modo claro y accesible, lo que permite al lector establecer de inmediato puentes y enlaces con su práctica educativa cotidiana.

El libro puede resultar útil tanto para quienes quieran acercarse a esta metodología y tener un panorama completo y global, así como para quienes ya les resulta un tema familiar, pero desean encontrar alternativas a fin de concretar el abp en su práctica docente cotidiana. Sin duda, resulta también un material propicio para detonar procesos de reflexión y análisis crítico que faciliten seguir desarrollando los planteamientos vertidos en él.

La estructura y secuencia que sigue el libro, tanto en lo general como en cada capítulo, representa un valor agregado para el lector, ya que le permite contextualizar cada uno de los componentes de la metodología desde un plano histórico y educativo amplio; comprender los factores o procesos implicados en cada uno a partir del trabajo de conceptualización de las autoras, así como trasladar los conceptos a un plano de aplicación concreto, a través de una serie de estrategias, modelos y acciones sugeridas.

Finalmente, quizás una de las mayores riquezas del libro es abrir la posibilidad a los docentes universitarios de encontrar una alternativa metodológica, propia del ámbito de la educación superior, que en forma natural articula un conjunto de estrategias para innovar la práctica educativa y generar procesos de construcción de conocimiento y convivencia, congruentes con los desafíos que, como educadores, nos plantea el contexto social y profesional.