Reseña: “Quien tenga oídos, que oiga”. ¿Qué vale la pena aprender en la universidad?

Book review: “Who has ears to hear, let him hear”. What is worth learning at college?

Juan Martín López Calva

juanmartin.lopez@upaep.mx

Currículo: doctor en Educación. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla. Sus líneas de investigación versan sobre valores en la filosofía educativa y ética profesional.

Libro: Aprendizajes valiosos para la formación humanista en la universidad. La voz de los estudiantes, de Hilda Patiño, Guillermo Alfaro, Mónica Chávez y Andrés Navarro, México, Universidad Iberoamericana, 2015. ISBN: 978-607-417-324-6.

Recibida: 7 de abril de 2016. Aceptada para su publicación: 20 de junio de 2016.

Recuperado de: https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/635

Introducción

Siempre es refrescante encontrarse libros como éste, que resulta motivante y a la vez retador al tratar de analizar y expresar en síntesis las muchas y muy ricas aportaciones que un trabajo de investigación pertinente en su temática, novedoso, relevante en su enfoque y rico en sus hallazgos hace a los educadores y a las instituciones educativas comprometidas, más allá del discurso y la mercadotecnia, con la formación humanista en todos los niveles educativos y en especial en el universitario.

Vale la pena intentarlo y hacerlo como un ejercicio personal de síntesis de la lectura y relectura de este trabajo colectivo que nos ofrecen Hilda Patiño, Guillermo Alfaro, Mónica Chávez y Andrés Navarro, docentes e investigadores con una larga experiencia en la búsqueda de respuestas al desafío central que mueve, desde nuestro punto de vista, a esta investigación y que podría formularse en la siguiente pregunta: los estudiantes ¿qué consideran realmente valioso en sus aprendizajes en las asignaturas de formación humanista de la universidad?

Resulta importante tratar de abordar este desafío, también con el ánimo de invitar a todos los interesados en la formación humanista, tanto en sus definiciones teórico-conceptuales como en sus concreciones en el aprendizaje significativo de los estudiantes, no solamente a leer, sino a estudiar con cuidado el planteamiento, el método, los resultados y las conclusiones de esta investigación que aporta, sin duda, marcos de referencia, modos de acercamiento y elementos para la comprensión de la formación humanista desde una visión teórica integral y, tal vez más significativo, desde la voz de aquellos a quienes están dirigidos los esfuerzos de las instituciones y los profesores de carácter humanista, pero a quienes rara vez se escucha con atención y ánimo de generar conocimiento a partir de lo que reportan acerca de sus experiencias en las aulas.

La voz del estudiante: cambiando el punto de enfoque

La intuición más relevante de la investigación que da origen a este libro es el cambio en el enfoque que ha prevalecido, tradicionalmente, en los trabajos académicos relacionados con la formación humanista en las universidades y escuelas.

Los estudios predominantes en este campo, con base en el conocimiento que me aportan más de treinta años de trabajo en universidades que se definen como humanistas, se centran en la reflexión y discusión de carácter teórico y filosófico, que aterriza en diversas propuestas pedagógicas reflejadas en perfiles y métodos didácticos o herramientas de planeación y evaluación de corte prescriptivo –que definen lo que institucionalmente se postula, plantea o sugiere como ideal a seguir por todos los docentes que trabajan en estas asignaturas–, o bien, en el estudio de lo que declaran y hacen los profesores en las aulas cuando buscan formar de manera integral a sus estudiantes.

Estos estudios centrados en el decir y el hacer de los profesores son, en general, de carácter evaluativo –revisan qué tanto el profesor hace bien su tarea y logra los impactos que la universidad ha definido como metas para la formación humanista desde su fundamento filosófico– y derivan en muchos casos en programas de formación y actualización docente.

Esta investigación da un giro radical a estos planteamientos y propone estudiar los impactos de la formación humanista desde la visión de los mismos estudiantes, que son los actores a quienes se dirigen los esfuerzos formativos de este tipo de asignaturas. Este cambio de enfoque se realiza a partir de la inclusión y posterior análisis e interpretación de una nueva pregunta en el SEPE-1 –instrumento de evaluación de la docencia que responden los estudiantes en cada curso–. Esta pregunta es: “En caso de haber aprendido algo valioso en este curso, ¿qué fue?” (p. 14).

No existen muchas investigaciones educativas que devuelvan la voz a los estudiantes, que traten de recuperar su palabra. En el nivel medio superior, encontramos un muy buen ejemplo en el libro La voz de los estudiantes. Experiencias en torno a la escuela (2010), coordinado por Carlota Guzmán y Claudia Saucedo. En él se articulan trabajos de investigación de diversas temáticas y con distintas aproximaciones teóricas y metodológicas, que tienen en común esta misma idea central de estudiar lo que sucede en la educación a partir de lo que los mismos estudiantes perciben y declaran desde sus experiencias escolares.

Hasta donde nuestro conocimiento del tema de la educación humanista llega, no existen en este campo específico investigaciones serias y rigurosas que busquen comprender de manera sistemática la palabra de los estudiantes respecto a lo que les resulta significativo en su proceso de aprendizaje en las materias de formación humanista de la universidad.

Las instituciones universitarias de corte humanista se encuentran siempre en el dilema de sostener la apuesta por la formación humanista y, al mismo tiempo, preguntarse por el impacto real que esta apuesta –que conlleva la inversión de recursos financieros, materiales y tiempos humanos– puede tener en una juventud cada vez más envuelta en el pragmatismo y la visión técnica de la formación profesional orientada hacia la competitividad y el éxito individual.

En estos tiempos de dominio de la cultura de mercado global, y como dice Matha Nussbaum, de educación para la renta (2010), las universidades humanistas parecen estar permanentemente bajo la presión de recortar los planes de estudio en las áreas de humanidades y las asignaturas de formación humanista que, en términos de la misma filósofa, “no sirven para nada”, porque no sirven para nada práctico. Esta presión hace que quienes trabajan en la formación humanista en la universidad tengan el reto constante de aportar elementos, datos, resultados de investigación que muestren que esta formación sigue teniendo sentido y vale la pena continuar resistiendo a esta presión, ya que las humanidades y la formación humanista son indispensables porque sólo sirven para construir un mundo en el que valga la pena vivir.

Este trabajo responde, sin duda, a esta necesidad y aporta una respuesta positiva para que la apuesta siga en pie. Por ello, un trabajo digno de agradecerse por todos los que creemos que la universidad debe seguir formando seres humanos y no sólo profesionales “exitosos”.

La definición

El trabajo tiene como contexto la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, una institución jesuita de educación superior sustentada en una sólida filosofía humanista integral de inspiración cristiana. El punto de partida de la investigación posee ya una ventaja sobre otros proyectos en este campo, los cuales tienen que buscar elementos para sustentar sus definiciones de partida sobre el humanismo, la formación humanista y los rasgos que ésta debe promover en los estudiantes.

El modelo educativo de la Universidad Iberoamericana, que se describe sintéticamente en el capítulo 2 del libro, es la aportación de un punto de partida que puede sustentar –con algunas modificaciones o adecuaciones– investigaciones de otras instituciones humanistas, pues es un modelo que ha nacido de siglos de experiencia educativa y reflexión filosófica por parte de una orden religiosa con una muy larga y rica tradición educativa en todo el mundo.

En este capítulo se hace un recorrido histórico por las concreciones curriculares de la formación humanista en la universidad, desde el área de integración, que consistía en un número de “créditos libres” que se ofrecían en los distintos departamentos, hasta la actual Área de Reflexión Universitaria (ARU) pasando por el Área de Integración diseñada con el liderazgo del doctor Juan Bazdresch SJ, que empezó el camino de definición filosófica, pedagógica, didáctica y metodológica para encontrar una identidad propia y hacer de la formación humanista una tarea con perfil y enfoque propios dentro de la convivencia multidisciplinaria de la universidad.

Dentro de las materias del ARU se enmarca la investigación que se reporta en este libro. Éste aporta también, en este terreno de la definición teórica, una excelente síntesis conceptual sobre lo que puede entenderse por un aprendizaje valioso y sus elementos constitutivos a partir de la revisión de literatura relevante sobre teorías del aprendizaje.

Desde las perspectivas de carácter constructivista desarrolladas por Vygotsky y Piaget y la aportación del concepto de aprendizaje significativo de Ausubel, que “supone principalmente la adquisición de nuevos significados a partir del material de aprendizaje presentado […] y […] Requiere tanto una actitud de aprendizaje significativa como la presentación al estudiante de un material potencialmente significativo” (cita de Ausubel en pp. 31-32), el libro va tejiendo un marco conceptual que sustenta el proyecto de investigación en el que se plantea la idea del aprendizaje significativo como aprendizaje activo y se analiza la necesidad de promover un desarrollo cognitivo y una preparación para aprender.

A partir de las características del aprendizaje significativo y de la preparación del estudiante para aprender, el marco teórico plantea también el componente reflexivo del aprendizaje sustentado en los aportes de Donald Schön, al sostener que “quien asigna al docente un papel importantísimo para guiar a los alumnos hacia procesos reflexivos que les ayuden a tomar decisiones en contextos de incertidumbre…” (p. 35). Lo anterior plantea un enorme desafío, porque se necesitan profesores que posean este hábito de la reflexión y que puedan promover el diálogo, la interacción para construir colectivamente el aprendizaje y no sólo para transmitir información.

Complementan este marco teórico para construir el fundamento del aprendizaje valioso el desarrollo del concepto del aprendizaje profundo que construye el grupo de Gotenburgo, con autores como Marton y Säljö, el de aprendizaje holista, de Svenson, y el enfoque de logro, de John Biggs y el grupo de Lancaster (pp. 37-39).

El método

Los investigadores eligieron como marco metodológico la teoría fundamentada, un enfoque muy complejo por su carácter heurístico y la no prescripción de herramientas, técnicas de procesamientos y datos precisos. Esta elección y su concreción específica en el trabajo realizado en el libro suponen también un aporte para quienes estén interesados en llevar a cabo investigación de carácter cualitativo y profundo sobre la formación humanista en la universidad.

La selección de la muestra (respuestas del instrumento de apreciación estudiantil, SEPE-1, como ya mencionamos) implicó un alto grado de dificultad al procesarse la evaluación de 32 materias, de las cuatro áreas temáticas del ARU, impartidas por 100 profesores, lo que arrojó alrededor de 1,500 respuestas por periodo que, al realizarse en tres periodos académicos –lo que enriquece la significatividad de los resultados–, sumaron 4,625 respuestas, a partir de las cuales se fueron construyendo las categorías de análisis que se reportan en el capítulo de resultados.

Los investigadores dan cuenta de los seis pasos seguidos en el análisis y del apoyo en el análisis cuantitativo que reforzó la solidez de los resultados.

¿Qué vale la pena aprender en la universidad? Hallazgos

A partir del estudio de todas estas respuestas, los investigadores llegan a la construcción de ocho categorías:

El libro muestra en cada una de estas categorías un análisis que parte del número de menciones que recibieron y describe también las distintas expresiones genéricas agrupadas en cada categoría. Esta presentación se hace también de forma gráfica, lo que ayuda al lector a captar globalmente el contenido de cada categoría para luego llegar a la lectura de la interpretación de cada subcategoría, en la que se profundiza en el análisis de los datos. En esta interpretación se van compartiendo de manera textual las formas en que los estudiantes respondieron a la pregunta acerca de lo valioso que aprendieron en las materias.

Así, por ejemplo, en la subcategoría sentido de la muerte dentro de la categoría 2: reflexionar sobre uno mismo, la vida y su sentido y la humanidad, uno de los estudiantes comentó que lo valioso de su curso fue que aprendió “… a cuestionarme sobre la existencia propia de la vida para comprender el verdadero significado de la muerte” (p. 73) o en la subcategoría propuestas de acción dentro de la categoría 6: compromiso social, un estudiante plantea que aprendió que “… mi carrera puede ayudar a aquellas personas que no tienen recursos o viven en pobreza” (p. 123).

Resulta imposible, y además no es el fin de este comentario, presentar todos los resultados obtenidos. Los ejemplos pueden darnos idea de la riqueza de los hallazgos e invitarnos a un estudio detallado de éstos.

Los investigadores concluyen que:

El estudio muestra también algunas áreas de oportunidad a trabajar en la universidad en la que se realizó el estudio; sin embargo, pueden aportar elementos de análisis para otras instituciones:

… resulta necesario poner mayor atención en la promoción de aquellos aprendizajes relacionados con:

Para concluir esta reseña, la investigación que reporta este libro nos aporta a todos los interesados en la educación humanista en la universidad un punto de partida sólido en la definición de formación humanista y de aprendizajes valiosos; un diseño metodológico muy rico y complejo, heurístico y pertinente para el estudio de los impactos de la formación humanista en la universidad; y una serie de hallazgos bien sistematizados que permiten reflexionar sobre lo que los jóvenes de hoy encuentran como valioso en sus aprendizajes dentro del campo de la formación humanista y que puede darnos muchas ideas para generar procesos de formación y reflexión de los docentes en esta línea, y estrategias curriculares y didácticas para promover lo que aquí se encuentra como más relevante y los aspectos que se mencionan, pero no tienen la suficiente presencia en las respuestas de los estudiantes y que pueden ser elementos a trabajar con mayor intensidad para lograr una auténtica formación humanista en las universidades.

El libro nos plantea la voz de los estudiantes respecto a su formación en lo humanista. Esta voz nos está interpelando y nos desafía para seguir empeñados en la apuesta por una formación humanista de los universitarios a pesar de lo que la educación para la renta nos está queriendo imponer. Seguir empeñados en esta apuesta, pero buscando estrategias más efectivas y acordes con lo que los estudiantes de estos tiempos de cambio de época consideran valioso para sus vidas. La voz de los universitarios está expresada y sistematizada en este libro. La invitación podría entonces hacerse a partir de las palabras del Evangelio: “Quien tenga oídos, que oiga…” (Mateo 13:1-9).

Referencias bibliográficas

Guzmán, C. y Saucedo, C. (2007). La voz de los estudiantes. Experiencias en torno a la escuela. México: Facultad de Estudios Superiores Iztacala/UNAM y Ediciones Pomares (colección Pedagógica Mexicana).

Nussbaum, M. (2010). Sin fines de lucro. ¿Por qué la democracia necesita de las Humanidades? España: Editorial Katz.