Educación del ocio estético. Principios y orientaciones del programa Disfrutar las Artes de la Universidad de Deusto

Principles and guidelines of the program Enjoy the Arts of the University of Deusto

María Luisa Amigo, *Macarena Cuenca-Amigo

mlamigo@deusto.es; *macarena.cuenca@deusto.es

Currículo: doctora en Filosofía. Catedrática de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, en el campus de Bilbao, España. Coordinadora académica del programa Aprender Viajando y del programa de doctorado Ocio y Desarrollo Humano. Sus líneas de investigación abordan la historia de la filosofía griega, la estética y el ocio estético.

*Currículo: doctora en Ocio y Desarrollo Humano. Profesora de estrategia y organización de empresas en Deusto Business School y miembro del equipo de investigación del Instituto de Estudios de Ocio, Universidad de Deusto, en Bilbao, España. Su principal línea de investigación es el desarrollo de audiencias culturales.

Recibido: 18 de enero de 2016. Aceptado para su publicación: 11 de octubre de 2016.

Recuperado de: https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/677

Resumen

Desde la comprensión del ocio como cauce de realización de la persona y factor de desarrollo de las comunidades, este trabajo reflexiona sobre los principios teóricos educativos del ocio estético y presenta un ejemplo en el que éstos se aplican para fomentar el disfrute de experiencias de ocio estético valioso. Tras una revisión de la literatura científica, el artículo se centra en el caso de estudio del programa universitario Disfrutar las Artes, creado en 2008 y enfocado a favorecer el goce del arte mediante la educación estética y el conocimiento. En él se pretende privilegiar la experiencia gozosa de las artes a través de la formación y el contacto experiencial con las obras y los creadores. El trabajo concluye poniendo de manifiesto algunas orientaciones favorecedoras del disfrute del arte.

Palabras clave: educación, ocio estético, disfrute del arte.

Abstract

From the understanding of leisure as a channel for personal fulfillment and as a factor for the development of communities, this work reflects on the educational principles of aesthetic leisure and shows an example where these theoretical principles are applied to promote the enjoyment of aesthetic valuable leisure experiences. After a review of the scientific literature, this paper focus on the analysis of the case study of the university program Enjoy the Arts. This program, created in 2008, is aimed at promoting the enjoyment of art through aesthetic education and knowledge. It intends to privilege the joyful experience of the arts through training and experiential contact with the artworks and the artists. The article concludes by highlighting some guidelines favoring the enjoyment of art.

Keywords: education, aesthetic leisure, enjoyment of art.

Introducción

El trabajo se enmarca en la labor docente e investigadora del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, en España. Este centro desarrolla la investigación en el ámbito del ocio y la recreación a partir de finales de los años ochenta. Desde los inicios, el ocio humanista ha sido el fundamento teórico de la acción del instituto y el ideal que ha impulsado sus proyectos y programas. El ocio ha sido abordado como experiencia valiosa de las personas y las comunidades, con un significado intrínseco, en el que la propia actividad de ocio tiene sentido en sí misma. Las personas, de forma consciente y querida, buscan ámbitos de autorrealización que posibiliten el camino para un desarrollo personal y uno de ellos es el ocio. Ya no se comprende como en la sociedad laboralista al modo de descanso o premio del trabajo (Cuenca, 2012, pp. 43 y ss), sino como un cauce de realización de la persona, libremente elegido y como factor de desarrollo de las comunidades.

En este horizonte las artes tienen un papel privilegiado de cara al futuro, ya que en torno a ellas se conceptualiza el ocio creativo. En este ámbito se han realizado diversas publicaciones, como El arte como vivencia de ocio (Amigo, 2000), Propuestas de líneas de mejora de la experiencia operística desde el ocio creativo (Amigo y Cuenca, 2012), Ocio estético valioso (Amigo, 2014) y, recientemente, se han defendido algunas tesis doctorales, como Ocio formativo musical (Albaina, 2015) y La interpretación y la participación en la educación de los museos y su incidencia en la experiencia de ocio del visitante y su posible transformación (Zabala, 2015).

El programa Disfrutar las Artes se incardina en el ocio creativo; fue creado en 2008 y está orientado a favorecer el goce del arte mediante la educación estética y el conocimiento. En él se pretende privilegiar la experiencia gozosa de las artes a través de la formación y el contacto vivencial con las obras y los creadores. Esta apuesta apunta a un saber sobre el arte en el sentido etimológico, como degustación o gusto, que es, al fin y al cabo, el horizonte propio de lo estético y nos sitúa en el ámbito experiencial del ocio estético.

Bamford (2009) indica que la educación en las artes incrementa la cooperación, el respeto, la responsabilidad, la tolerancia y la capacidad de apreciación y, además, tiene un impacto positivo en el desarrollo de la comprensión social y cultural. En el caso concreto de las personas mayores, que son el público objetivo del programa citado, la educación artística contribuye al envejecimiento satisfactorio incrementando su bienestar. En este sentido, como apunta Bissland (2009), favorecer la participación en las artes ayuda a las personas mayores a mejorar su salud mental, a conectar más con sus sentimientos y a reflexionar sobre temas importantes de la vida que encuentran su expresión en el arte.

Por otro lado, más allá de los beneficios físicos y psicológicos, las personas mayores que acuden a las clases interactúan también con otros compañeros, con quienes incluso quedan para asistir a actividades culturales, con lo que incrementan también su bienestar social. Por tanto, el futuro que se construye a partir de los sujetos de la educación que están familiarizados con las artes y la estética es más tolerante y de mentalidad más abierta.

En este trabajo nos proponemos reflexionar sobre los planteamientos educativos del ocio estético del programa Disfrutar las Artes con la finalidad de observar cómo se realiza y, al mismo tiempo, poner de manifiesto algunas orientaciones que, en un futuro inmediato, sirvan para desarrollar el disfrute del arte. La significación científica del artículo radica en la revisión de la literatura desde tres perspectivas distintas y complementarias: los estudios de ocio, la educación y la estética. Las pautas para favorecer el disfrute del arte surgen de la confluencia de estas tres fuentes. Al tratarse de orientaciones generales, su ámbito potencial de aplicación es amplio y pretenden ser una inspiración para los educadores interesados en poner en marcha un programa de disfrute del arte.

Ocio humanista y valioso

El concepto de ocio del cual partimos se concreta en la comprensión de éste como experiencia humana integral: “Una experiencia integral de la persona y un derecho fundamental. Una experiencia humana integral, es decir, total, compleja (direccional y multidimensional), centrada en actuaciones queridas (libres, satisfactorias), autotélicas (con un fin en sí mismas) y personales (con implicaciones individuales y sociales)” (Cuenca, 2006, p. 14).

En el ámbito internacional se ha definido el ocio como un área de la “experiencia humana, con sus beneficios propios, entre ellos la libertad de elección, creatividad, satisfacción, disfrute y placer, y una mayor felicidad”. Así lo caracteriza la Carta Internacional sobre la Educación del Ocio, de 1993 (Cuenca, 2004, p. 316) y otros autores (Kleiber, 2002; Stebbins, 2008).

Esta forma de entender el ocio, como experiencia satisfactoria, querida y libremente elegida, confluye en la denominación de ocio autotélico (Cuenca, 2000; Kleiber, 1999; Sue, 1980), que se comprende como un ámbito de desarrollo humano que descansa en tres pilares: elección libre, fin en sí mismo (autotelismo) y sensación gratificante (Cuenca, 2014). Se trata de un ocio desinteresado desde el punto de vista económico que “proporciona autorrealización y calidad de vida” (Cuenca, 2006, p. 14); una experiencia óptima cuya nota clave es la finalidad en sí misma (Csikszentmihalyi, 1998).

Diversos autores consideran que la naturaleza de la experiencia de ocio es multidimensional (Cuenca, 2000; Tinsley y Tinsley, 1986). En este sentido, Cuenca (2000) sostiene que el concepto de ocio autotélico se manifiesta en cinco dimensiones diferentes: lúdica, creativa, festiva, ambiental-ecológica y solidaria. De todas ellas, centraremos nuestra atención en la creativa, ya que el ocio estético se enmarca en ella. En definitiva, esta comprensión del ocio autotélico se concreta como experiencia libre, satisfactoria, con un fin en sí misma y multidimensional.

Los investigadores del Instituto de Estudios de Ocio se han esforzado por resaltar la potencialidad del ocio para el desarrollo personal y comunitario. Se ha destacado siempre la primacía de la persona, su papel de interacción con la realidad, así como sus posibilidades creadoras, y receptivas (Cuenca, 2000, 2010, 2011; Monteagudo, 2011; San Salvador, 2000). Las condiciones que hacen valiosa la experiencia de ocio, como conciencia y diferenciación, asimilación, significación, transformación, emoción y carácter memorable, se han concretado (Monteagudo, 2011). La investigación de Jaime Cuenca ha analizado la condición necesaria y suficiente de la experiencia de ocio cifrándola en la interpretación, orientada al interior, por la cual el sujeto se descubre a sí mismo disfrutando de la experiencia (Cuenca, 2012). Estas notas comunes son clave para la comprensión de la experiencia de ocio estético que tratamos aquí.

La evolución en la comprensión del concepto de ocio en el siglo XXI ha privilegiado la denominación de ocio valioso. El giro conceptual dado en el modo de entender el desarrollo humano ha llevado a profundizar y destacar el valor social beneficioso (Cuenca, 2014, pp. 90 y ss); se subrayan los valores positivos y las experiencias satisfactorias con potencial de desarrollo personal y social. Las últimas investigaciones del instituto tratan de profundizar la reflexión sobre la experiencia de ocio valioso, es decir, uno con valores positivos para las personas y las comunidades, con especial interés en la dimensión social, que siempre ha estado presente en la concepción del ocio humanista, pero ahora se potencia reconociendo explícitamente la nota esencial de su valor comunitario (Cuenca, 2014). En la misma línea se orienta el Manifiesto por un ocio como factor de desarrollo humano, que se hizo público en 2013 con motivo de los veinticinco años del Instituto de Estudios de Ocio. Este documento llama la atención hacia un futuro que dé importancia a los valores, capacidades, respeto a las culturas, bienestar, convivencialidad y empoderamiento que se puede promover a partir del ocio.

Cuenca (2014, p. 133) sintetiza la esencia de la experiencia de ocio valioso en siete características principales: el marco de referencia es la persona; tiene un predominio emocional; se justifica por la libre satisfacción; se integra en valores y modos de vida; tiene un carácter procesual; se experimenta en distintos niveles de intensidad; y requiere formación.

La experiencia de ocio se desarrolla en un ámbito de libertad, en ausencia de coacción y, en un sentido positivo, de elegir en cada momento el modo de obrar que se considere mejor entre las distintas posibilidades que la situación ofrece. “El ocio valioso otorga a las personas la posibilidad sustancial de elegir y actuar para el desempeño autotélico, voluntario y satisfactorio de sus capacidades, entendiendo por estas tanto las habilidades personales como las condiciones sociales, políticas y económicas que hacen posible su ejercicio” (Manifiesto por un ocio como factor de desarrollo humano, 2013). Se opone al automatismo y la pasividad y requiere una voluntad de participar, de construir activamente. El enfoque de las capacidades que ha desarrollado Nussbaum (2013) concibe cada persona como un fin en sí misma y se pregunta por las oportunidades disponibles para cada ser humano.

Dimensión creativa del ocio y ocio estético valioso

La distinción de diferentes dimensiones del ocio ayuda a estudiar teóricamente el fenómeno que en la realidad se da de forma compleja e integrando diversos perfiles. Si somos conscientes de ello, la reflexión en el Instituto de Estudios de Ocio destaca que el ocio creativo es una dimensión del ocio autotélico.

La dimensión creativa se entiende como la realización actual del concepto de ocio propio de la cultura clásica; se concreta en el ocio formativo, reflexivo, cultural, creativo y de crecimiento personal. La reflexión teórica ha remarcado su carácter consciente, de apertura y encuentro, y lo relaciona con la autorrealización, subrayando el aprendizaje y la formación. La creación y la recepción artísticas se encuadran en esta dimensión (Cuenca, 2000). Desde la antigüedad, el ocio se ha comprendido vinculado al conocimiento y a la cultura, como un ejercicio propio de la persona formada, culta y sensible. Por ello, el ámbito de las artes resalta en el marco de los aprendizajes de ocio, desde Aristóteles. El ocio es cauce para lograr el fin supremo del ser humano, su realización personal y social. El ideal del ocio clásico trasciende lo personal y se orienta a la formación del ciudadano y al servicio a la comunidad (Segura y Cuenca, 2007, pp. 22-38).

Si estas ideas se concretan en el marco estético, podemos reconocer un nivel creativo o productivo que supone la producción de realidades previamente no existentes, y otro nivel recreador, capaz de acoger aquellas y recrearlas (Amigo, 2000). El primero hace referencia a la creación de objetos estéticos y obras artísticas, a la creación de imágenes en un espacio de ficción. El segundo alude a experiencias de recreación de esos objetos y obras. En él se da también la dimensión creativa en la medida en que aquellos objetos y, en especial, las obras de arte culminan en la apropiación que realiza el receptor.

La creatividad no se comprende, en exclusiva, para el artista creador y se desplaza al horizonte de la recepción de las propuestas estéticas. Diversos trabajos del Instituto de Ocio ponen de manifiesto la reivindicación del papel activo del receptor para el ocio en general y, en particular, el ocio mediático (Cuenca y Landabidea, 2010). Cabe recordar la contribución de las vanguardias artísticas en la genealogía de este concepto de creatividad en su dimensión universal frente a una noción tradicional del talento reservado a unos pocos (Amigo y Cuenca, 2011). Por lo tanto, los receptores son creadores, en la medida en que acogen, completan o desarrollan las obras (Eco, 1979; López, 1998), las interpretan y su participación es motor de cambio en las personas (Zabala, 2015).

Así podemos concretar que con base en el binomio de ocio estético comprendemos las experiencias creativas y receptoras que crean y recrean los objetos estéticos (Amigo, 2014). Las primeras nos conducen, primariamente, al ámbito de la creación y las segundas, a la recreación, pero en ambas hay una dimensión de creatividad, participación y recepción estética (Jauss, 1986; Gadamer, 1996). Esto nos orienta hacia una educación estética futura que busca un equilibrio entre creación y recreación a la hora de pensar en el disfrute de las artes.

El proceso de recreación de las artes

Apuntamos ahora algunas notas relevantes del proceso de recreación de las artes (Amigo, 2014), ya que es un eje central del programa Disfrutar las Artes. El proceso de recreación puede ser comprendido en fases que no tienen que ser entendidas cronológicamente. Podemos concebirlas como un acercamiento sensible, formal y de sentido. La primera se centra en la percepción sensible; la segunda, a través de ésta, responde a la forma y la tercera, basada en las anteriores, en el sentido o en el significado. Los tres aspectos están interrelacionados. Entender uno sin el otro ofrece una imagen distorsionada de la experiencia.

La apreciación de las obras de arte no se limita a los valores de superficie o los formales (Hospers, 1980). Gozamos del arte en la medida en que nos ofrece una imagen de la vida y es un símbolo de nuestra historia, de nuestra existencia, personal o colectiva, en las múltiples facetas y concreciones que los artistas realizan. Reducir la experiencia, como han hecho algunos teóricos, a los valores formales es una actitud purista que nos impide disfrutar experiencias en el ámbito de los valores humanos o de los valores vitales, en expresión de Hospers. Este aspecto nos conduce a resaltar la comprensión de la experiencia de la obra.

La comprensión es un proceso que parte de un acto de reconocimiento intuitivo, rebasa lo sensible y alcanza lo inteligible; conlleva un juicio de identidad acompañado de placer o gozo intelectual. Éste proviene de la comprensión o el reconocimiento. El receptor acoge la obra y esa experiencia es, al mismo tiempo, una profundización en su propia autocomprensión (Gadamer, 1977). La obra reclama y habla de una forma presente y simultánea. Los receptores integran ese diálogo en su comprensión del mundo y en su propia autocomprensión.

Quisiéramos recordar la nota esencial de interpretación como condición de posibilidad de la experiencia valiosa de ocio, tal y como sostiene Jaime Cuenca. Destaca el proceso de integración e interpretación que se fusiona en una sola unidad de significado. La experiencia de ocio estético integra la participación del sujeto con el descubrimiento que realiza desde su mundo personal y la comprensión que despliega sobre el fenómeno. No se inventa la interpretación arbitrariamente ni se le impone como si fuera algo pasivo: “Es el sujeto quien interpreta, libremente, a partir de ciertas pautas sociales que a la vez limitan y hacen posible su interpretación” (Cuenca, 2012). En las experiencias valiosas de ocio estético la interpretación culmina en este proceso de comprensión participante.

Estas dimensiones conducen a gozar con la propuesta estética. La satisfacción surge en la vivencia actualizada de la obra y no en un hipotético regreso al tiempo en que fue creada. El espectador experimenta el disfrute en relación con él, como persona en el mundo que le ha tocado vivir. Puede gozar con obras elaboradas hace mucho tiempo, pero la lectura que hace de ellas debe llevarla a cabo desde su presente. Este es un primer aspecto que se debe tener en cuenta. En segundo lugar, el goce se intensifica al observar el placer de la comprensión que el objeto proporciona. En este caso, el arte ofrece un mundo condensado que el autor ha configurado intencionalmente en forma. Su recepción es una tarea compleja y, a veces, difícil, que conduce a adentrarse en los valores sensibles, formales y de sentido. La obra es un microcosmos que invita a participar. Se solicita un receptor activo, un participador, que colabore, entre en juego con la obra, la reciba y la complemente. Este fenómeno es, sin duda, una fuente específica de placer, como señaló Aristóteles y, de manera reciente, Jauss (1986).

La aplicación de estos factores a los programas de educación estética futuros debe orientarse al logro de experiencias de ocio satisfactorias. Especialmente en este ámbito del ocio creativo, la experiencia debe ser lo más placentera posible. La participación personal ayudará al ajuste entre las expectativas de los sujetos y la experiencia real. Las diferentes fases del proceso tendrán que tener en cuenta que la preparación tiene que hacer compatible la diversión con la formación. Todo el proceso debería ser gratificante para la persona que lo realiza (Amigo y Cuenca, 2012).

Hemos señalado antes algunas notas clave de la experiencia valiosa del ocio en general. Desde el horizonte del ocio específicamente estético, los rasgos característicos se pueden concretar en el asombro o la admiración, la participación, el descubrimiento, la comprensión y el goce (Amigo, 2000, 2014). Libertad, creatividad, actitud, participación y satisfacción confluyen en nuestra disposición ante la realidad para deslindar la experiencia de ocio y enmarcar una interpretación de la experiencia que posibilite su despliegue estético valioso.

Las experiencias de ocio estético generan estados de armonía, de satisfacción y disfrute. Tanto la reflexión desde la teoría del ocio como la efectuada desde la estética han destacado el carácter satisfactorio de estas vivencias; se realizan como vivencias plenas que experimentamos con intensidad y que, con frecuencia, nos proporcionan un sentimiento de disfrute. Es el gozo de la conciencia creadora o recreadora que experimenta la recreación de un mundo creado. Entre la obra y quien la experimenta se da un proceso de actualización de la obra. El gozo surge en la vivencia actualizada de ésta y no en un hipotético regreso al tiempo en que fue creada (Gadamer, 1996). Experimentamos el disfrute en su relación con nosotros, como personas en el mundo que nos ha tocado vivir. Podemos gozar con obras de mucho tiempo, pero la lectura que hacemos de ellas la llevamos a cabo desde nuestro presente, un presente abierto que se irá adecuando a los próximos futuros con el fin de dar sentido a las vivencias.

Principios educativos del ocio estético

La educación del ocio es, sin duda, un cauce de formación que nos puede hacer más libres para poder elegir entre actividades de uno u otro tipo. No se trata sólo de posibilitar la elección entre diversos productos, sino, sobre todo, la elección de caminos y procesos. En el ámbito del ocio creador o en el del ocio deportivo se requieren unos hábitos, unos aprendizajes (Monteagudo, 2011). Ellos son los que posibilitan a la larga el desplegar la libertad que nos permite gozar. La actitud, la libertad y la creatividad descubren en el ocio estético un campo sin fronteras.

No es necesaria una preparación especializada para recrear un poema, contemplar un cuadro o leer una novela. Basta con tener voluntad y desear hacerlo. Esto significa accesibilidad y posibilidad real para todas las personas que quieran acercarse. No se requiere ser filólogo para disfrutar de las mejores obras de la literatura o la música. En este sentido, hemos comprobado que los asistentes al programa han ido afianzando sus itinerarios de ocio, al generar hábitos de asistencia a la ópera, a la sala de conciertos o al teatro (Cuenca, 2012). La experiencia de ocio se fundamenta en la acción gustosa, satisfactoria, que no está reñida con el esfuerzo y se materializa cuando se produce un ajuste entre las expectativas de la persona y su vivencia de ocio real.

Para reflexionar sobre los principios educativos del ocio estético, tomamos como referencia la pedagogía del ocio (Cuenca, 2004) y la comprensión del ocio valioso (Cuenca, 2014). El punto de partida es la concepción del ocio como experiencia y ámbito de desarrollo humano. La comprensión del ocio desde la libertad, la satisfacción y el autotelismo orientan un posicionamiento pedagógico basado en principios consecuentes. La finalidad sería el logro de experiencias de ocio valiosas en sí mismas, que generen la continuidad de un ocio serio. Sin la pretensión de entrar en la planificación de objetivos y actividades, recogemos algunos principios fundamentales que se deberían considerar en cualquier programa: la personalización, la continuidad, el desarrollo, la inclusión y la solidaridad.

Personalización

Significa que cada persona con su peculiaridad es el sujeto de la experiencia. La persona debe ser el referente de cualquier acción pedagógica que trate de favorecer la experiencia de ocio. También, desde la reflexión estética acabamos de observar cómo el proceso tanto de percepción como de comprensión es personal y diferenciado. Este principio debe realizarse haciendo compatible el ocio individual y el social. No sólo cuenta el grupo, sino cada persona y requiere acciones que consideren las diferencias personales. Este principio se vincula a la participación que hemos observado desde la estética y llama la atención sobre la implicación personal.

La experiencia de ocio se genera en un espacio de participación en el que la persona pueda desarrollar sus capacidades físicas, mentales y emocionales. La experiencia desde el pensamiento estético se comprende coparticipada y activa. La participación reclama acciones que alienten la comunicación e inciten a la recepción activa favoreciéndola como una aventura de descubrimientos (Eco, 1979).

Continuidad

La educación del ocio es un proceso continuo que debe ser entendido a lo largo de la vida. Significa que debe encauzarse hacia acciones educativas no casuales, sino proyectadas en el tiempo. Requiere una coherencia con otras facetas formativas e induce a dar continuidad a la formación inicial. La reflexión sobre el ocio destaca el carácter de proceso de toda experiencia valiosa. Lo mismo hemos visto desde la estética. Ello significa que toda experiencia es un proceso que se inicia cuando se planifica, continúa cuando se realiza y culmina cuando se rememora. El proceso de una experiencia es imagen de la continuidad de desarrollo de un ocio serio a lo largo de la vida.

Desarrollo

La educación del ocio ha de favorecer el desarrollo integral de la persona a partir de conocimientos, actitudes, habilidades y valores de ocio. Este es un objetivo a largo plazo. Orientándolo a la educación de las artes, reafirma el proceso experiencial y destaca el interés formativo de la planificación, el desarrollo y la evaluación de las experiencias de ocio. Este principio está vinculado al anterior, ya que ambos aluden a un proceso.

Inclusión

La inclusión se vincula con un sistema de valores de respeto a todas las personas. Lleva consigo la utilización de espacios, recursos y equipamiento para todos, y destaca la pertenencia a la comunidad y el beneficio de todos. Está relacionado con la participación y la equiparación de oportunidades.

Solidaridad

Consiste en el reconocimiento práctico de la obligación natural que todas las personas tenemos de contribuir al bienestar común. Responsabilidad, respeto y sostenibilidad serían pilares básicos de este principio.

Los tres primeros principios siempre han sido básicos en los programas educativos humanistas; los dos últimos reclaman su atención ante las necesidades presentes y futuras de un mundo globalizado.

La educación del ocio estético y el programa Disfrutar las Artes

Tras haber repasado de forma teórica los planteamientos de la educación del ocio estético valioso, abordamos a continuación un caso concreto, el del programa Disfrutar las Artes de la Universidad de Deusto. El análisis ilustra un buen ejemplo de la puesta en práctica de la teoría.

Descripción del programa

Dicho programa se implementó en 2008 en el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto. Este instituto se creó en 1988 con la finalidad de investigar el fenómeno del ocio desde un planteamiento humanista. La investigación y el programa de doctorado Ocio y Potencial Humano marcaron sus inicios y, a partir de 1993, se impulsaron programas con el propósito de promover un ocio humanista en el entorno. Así nació Ocio Cultural Universitario, Cultura y Solidaridad y los demás programas que se ofrecen a la comunidad. Estos proyectos se sustentan en la comprensión de la formación como ocio y de éste como desarrollo personal y social (Cuenca, 2004).

En estos programas se ha querido volcar a la sociedad el caudal de conocimientos y valores que se iban generando en el seno del instituto. Todos ellos tienen como base la idea directriz de la formación como ocio. Se atiende a la formación integral de la persona, y se cuida especialmente que el desarrollo procesual sea satisfactorio y formativo (Csikszentmihalyi, 2001). Para llevarlo a cabo, se propone un modelo vivencial que haga factible el desarrollo personal a partir de experiencias culturales de ocio. Los cinco programas que constituyen este proyecto de la Universidad de Deusto son de carácter universitario y generan a las personas que los cursan un proceso formativo pleno de posibilidades personales y sociales (Cuenca, Lázaro, Amigo y Cuenca, 2012).

El programa Disfrutar las Artes trata de llevar a la práctica la educación comunitaria del ocio. Recordemos que “… la educación comunitaria del ocio se desarrolla a partir de unos objetivos colectivos debidamente seleccionados, a los que se subordinan unas estrategias de conocimiento, concienciación y acción adecuadas a los cambios buscados” (Cuenca, 2004, p. 87). Esos objetivos se concretan en políticas culturales, programas educativos y otras acciones encaminadas a potenciar el desarrollo y la participación de la comunidad, en beneficio de una paulatina implantación del derecho al ocio y el aumento de la calidad de vida de la comunidad (San Salvador, 2000). Cualquier propuesta educativa de ocio comunitario debe ser inclusiva, lo que involucra a las instituciones culturales locales, a los propios agentes y favorece la participación de modo que se potencie un desarrollo comunitario desde los propios ciudadanos y no desde la imposición o la limitación a determinados segmentos de la población.

La cooperación de las instituciones culturales de la comunidad es un eje clave para facilitar la participación y aunar objetivos: “Museos, bibliotecas, centros de educación de adultos, centros musicales, deportivos, recreativos, deberían coordinar más acciones con el fin de promover un ocio formativo de mayor calidad, encuadrado en los planteamientos del desarrollo comunitario” (Cuenca, 2004, p. 105). La educación del ocio se enriquece cuando se comprende como un proceso continuo a lo largo de la vida. Ello significa que debe encauzarse hacia acciones educativas no casuales, sino proyectadas en el tiempo. Este proceso a largo plazo, junto con la inclusión y solidaridad, ha sido destacado en diferentes documentos, en especial en la Carta Internacional para la Educación del Ocio (Cuenca, 2004, pp. 315 y ss).

En este marco general, Disfrutar las Artes se ha orientado al gozo y el disfrute de las artes, vinculado a su conocimiento y a su comprensión. Se trata de un programa cuyo objetivo es favorecer experiencias enriquecedoras en el ámbito del ocio estético y, concretamente, en el disfrute de las artes, entendidas en su amplitud, en particular como artes plásticas, música y literatura. El disfrute de las artes ocupa una dimensión fundamental y también los beneficios que se generan de la experiencia y que confluyen en el desarrollo integral de la persona. En esta línea se están realizando ya algunos trabajos que lo confirman (Cuenca, 2015).

El proyecto se lleva a cabo en colaboración con las principales instituciones artísticas de Bilbao: ABAO, BOS, Museo de Bellas Artes, Guggenheim, Teatro Arriaga, Red de Bibliotecas, Azkuna Zentroa, Sociedad Filarmónica de Bilbao y Cineclub FAS. La ciudad de Bilbao tiene una intensa vida cultural y la finalidad del programa, en este sentido, es colaborar en una acción conjunta y complementaria de sus propias actividades para favorecer el gozo de las artes vinculado a su conocimiento y su comprensión. Pretende ser un lugar de encuentro que fomente una experiencia más rica en la sala de conciertos, en la ópera, en el teatro o en el museo. Para ello, se ofrecen cursos sobre temas de actualidad en el ámbito de las artes y se tienen en cuenta las programaciones artísticas de la ciudad de Bilbao, además de profundizar en sus horizontes teóricos y sus realizaciones prácticas.

El programa no está pensado para expertos, especialistas o críticos de las diversas artes. Está orientado a aquellas personas que tienen interés en las artes, en el abanico de su diversidad: música, ópera, artes plásticas, literatura, teatro, que desean disfrutar de experiencias artísticas de calidad; que buscan una profundización en la experiencia estética; que quieren intercambiar sus vivencias con otras personas que disfrutan las artes; y que pretenden incrementar ámbitos de ocio enriquecedores de su vida personal. Se desea facilitar experiencias de ocio estético a personas que no han tenido la oportunidad de formarse en esa área o que, teniendo una iniciación, esperan aprovechar este cauce para seguir enriqueciéndose personalmente.

Está organizado en módulos que atienden cine, ópera, música sinfónica, literatura, artes plásticas, claves estéticas y encuentros con creadores contemporáneos. El módulo de “Claves estéticas” proporciona estas claves para disfrutar y comprender las artes, así como favorecer experiencias estéticas personales. Se pretende facilitar una sensibilidad más global hacia el arte y privilegiar una actitud receptiva y sensible a las emociones estéticas. Se busca desarrollarla por medio de ejemplos que muestren experiencias estéticas musicales, poéticas, plásticas, vinculadas en la medida de lo posible, desde una orientación interdisciplinar. Se desea que los participantes del curso entren en contacto con las obras y participen de su emoción y comprensión.

“Claves estéticas” está diseñado para acercar a todos los alumnos del programa, de forma ágil y atractiva, contenidos fundamentales de la teoría del arte; sienta las bases para el acercamiento específico de los otros cinco módulos a las diversas artes. En este módulo general se da continuidad al ciclo de encuentros con creadores contemporáneos. En los últimos cuatro años han pasado por el ciclo importantes figuras de la cultura actual, de la talla de Joaquín Achúcarro (Premio Nacional de Música), Juan Mayorga (Premio Nacional de Literatura Dramática), Antonio López (Premio Príncipe de Asturias de las Artes), Kirmen Uribe (Premio Nacional de Literatura), Jesús Pastor (Premio Nacional de Grabado) o Blanca Portillo (Premio Nacional de Teatro). Se dedica un día al mes para el encuentro con los artistas, lo que les permite transmitir su experiencia creadora y dialogar con los estudiantes.

Síntesis de los principios inspiradores del programa

Los principios que inspiran el programa Disfrutar las Artes provienen del ocio, la estética y la educación. Todos ellos han sido presentados de forma pormenorizada en líneas anteriores. La tabla recoge una síntesis de ellos.

Tabla. Principios inspiradores del programa Disfrutar las Artes

ÁMBITO

PRINCIPIOS

OCIO

Vivencia: promueve un ocio tanto activo como contemplativo en todas sus dimensiones (lúdica, creativa, festiva, ambiental-ecológica y solidaria).

Libertad: se desarrolla en ausencia de coacción y tiene también un sentido positivo de capacidad, es decir, de elegir en cada momento el modo de obrar que se considere mejor entre las distintas posibilidades que la situación ofrece.

Satisfacción: no está reñida con el esfuerzo y se materializa cuando se produce un ajuste entre las expectativas de la persona y su vivencia de ocio real.

Autotelismo: contrario al utilitarismo, caracteriza la experiencia de ocio como un fin en sí misma.

EDUCACIÓN DEL OCIO

Personalización: promueve el establecimiento de objetivos de aprendizaje grupales e individuales que partan del conocimiento de cada persona a quien se dirige la acción educativa. Según este principio, cada persona debe buscar los medios para aprovechar sus posibilidades de ocio.

Continuidad: promueve la acción educativa a lo largo de la vida, la coherencia entre las distintas experiencias educativas y la continuación en los objetivos y procedimientos.

Desarrollo: promueve el desarrollo integral de la persona a partir de conocimientos, actitudes, habilidades y valores de ocio con el objetivo de que ésta aumente su calidad de vida mediante el ocio y la autoorganización. Defiende el interés tanto de la planificación como del desarrollo y la evaluación de la acción formativa.

Inclusión: asume que la convivencia y el aprendizaje en los grupos con diferencias es la mejor forma de beneficiar a todos y cada uno.

Solidaridad: se asienta sobre las ideas centrales de responsabilidad, respeto y sostenibilidad.

ESTÉTICA

Actitud abierta: disposición libre de las personas abiertas a propuestas culturales.

Participación: proceso de co-ejecución y apropiación de las propuestas culturales.

Descubrimiento: reconocimiento de los valores y los elementos sensibles, formales y de sentido mediante la participación.

Comprensión: proceso de integración de los elementos descubiertos y de actualización en el presente.

Fuente: elaboración con base en Cuenca (2004, pp. 251-260) y Amigo (2000).

Estas notas se implementan bajo el principio general del ocio valioso que desea favorecer experiencias de ocio estético con la persona como agente. Destacamos ahora diversos aspectos de la realización del programa que se derivan de estos principios.

Reflejo de los principios de la educación del ocio estético en el programa

La orientación del programa desde la reflexión del ocio y, en forma concreta, desde el ocio estético explica su centralidad en la experiencia que tiene como eje a la persona. Se trata de favorecer la realización de este concepto y de impulsar el disfrute de las formas artísticas en el aula y fuera de ella. Esta apuesta personal se incardina en la educación comunitaria y el servicio de ocio formativo especialmente dirigido a la ciudadanía de Bilbao.

El enfoque experiencial del programa requiere una actitud positiva hacia las artes y un deseo de implicación personal por parte del alumnado; necesita también un profesorado sensible al tema y a esta forma de comunicación. En su elección no se piensa tanto en el experto en poesía, música o artes plásticas, sino en aquella persona formada en el campo del ocio, capaz de vivir ella misma estas experiencias, que sea capaz de transmitirlas y sea sensible a los beneficios que se esperan obtener. Se desea que la experiencia sea rica y se lleve a cabo cuidadosamente para que los participantes puedan registrarla como modélica e intenten reiterarla por sus propios medios. Se privilegia la experiencia de la persona y un entorno donde el estudiante pueda entablar una interrelación emocional con sus compañeros de aula y con las obras de arte.

En este sentido, el encuentro con los artistas favorece esta vivencia. Además de los artistas plásticos que hemos apuntado, cabe resaltar que, en muchas ocasiones, músicos de la Sinfónica de Bilbao han hecho breves interpretaciones en el aula de la obra programada para el concierto. En el ámbito musical también se han favorecido encuentros con los creadores como el diálogo con el compositor Luis de Pablo y otros. El programa colabora con la Orquesta Sinfónica de Bilbao, con la Filarmónica y con ABAO, la Asociación de amigos de la Ópera, que es una institución con un gran reconocimiento internacional en el panorama operístico. Nuestros estudiantes tienen la oportunidad de analizar en la clase las óperas que van a poder ver representadas. Se efectúan, del mismo modo, visitas al teatro con la finalidad de conocer los montajes y se permite la asistencia al ensayo general o pregeneral.

La orientación de continuidad en la educación no depende solo del planteamiento del programa, sino que durante estos años, desde que se implementó en 2008, hemos podido comprobar que gran parte del alumnado se mantiene fiel y se matricula año tras año. Se favorece un ocio formativo valioso a largo plazo y se desea que los participantes vayan adquiriendo el hábito de asistencia a los museos, conciertos o representaciones. El programa trata de ser inclusivo y en beneficio de todas las personas. No hay un límite de edad para poder matricularse en él y no está, por tanto, caracterizado como un programa para mayores. Estos proyectos educativos están planteados a largo plazo para favorecer un ocio serio. Nuestra intención pretende dotar a los participantes de competencias y actitudes para que puedan disfrutar de productos culturales complejos.

Destacamos las notas de actitud, participación, descubrimiento y comprensión a modo de síntesis del planteamiento de ocio estético. La actitud y la creatividad nos abren como personas a un ámbito ilimitado que nos explica por qué el ocio no tiene un campo acotado ni está supeditado a determinadas actividades. Los artistas lo han afirmado también en muchos textos, uno de los cuales se ha destacado con frecuencia en las clases de “Claves estéticas”. Se trata de una frase de Van Gogh: “Encuentra bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada suficientemente bello”, escribe Van Gogh a su hermano (1982, p. 18).

Una obra de arte puede tener un gran valor patrimonial, lo mismo que un paisaje, pero sólo la mirada de una persona, que la recrea, hace surgir la experiencia. Por ello, es necesaria la participación; se requiere el encuentro de un sujeto y un objeto, pero no con una intencionalidad de conocimiento, como quien observa la realidad para medirla o conocerla científicamente, sino con el objetivo autotélico de disfrutarla, participando en ella, realizando un proceso de apertura y respuesta. No se da sin ese vínculo relacional. La participación es temporal y podemos comprenderla como un proceso y no como un momento, un instante.

El planteamiento de ocio estético formativo del programa intenta favorecer esta mirada cada vez más rica de los participantes a través de la formación. Se pretende facilitar una sensibilidad más global hacia el arte y propiciar una actitud más receptiva y sensible a las emociones estéticas. Como vemos, se busca desarrollarla por medio del trato asiduo con las obras mismas, ayudando a entrar en contacto con ellas y participar de su emoción y comprensión.

El programa se orienta a familiarizar a las personas con las formas artísticas y superar los posibles prejuicios en torno a una vivencia del arte que se pueda ver lejana o propia de un ámbito de expertos. El arte, específicamente realizado, clarificado, nos ayuda a desarrollar estas experiencias propias de cualquier persona. En este sentido, en el módulo de “Claves estéticas” se han trabajado los temas que favorecen esta comprensión y este desarrollo como la experiencia de ocio estético. Los estudiantes escuchan textos de creadores y artistas ambientados con música e imágenes; tienen a su disposición libros que pueden ayudarlos a volver a disfrutar en su casa (Amigo, 2007, 2010).

Esta orientación formativa y gozosa se enmarca en un ámbito de educación estética que, como ya destacó Schiller, abre un camino de libertad en el cual los seres humanos se vuelven más armoniosos. La educación estética facilita un cambio en la persona y le ayuda a superar las tensiones de la vida diaria. Por otro lado, activa la creatividad personal y propicia un sentimiento de mayor plenitud al ejercitarla. Hay que tener en cuenta que cada persona aporta su propio mundo al encuentro con el arte y supone un área de reconocimiento personal, que no se da en otros ámbitos. En el programa Disfrutar las Artes se busca expresamente la realización en el aula de experiencias gozosas de ocio estético; se utilizan medios audiovisuales para observar la riqueza del arte plástico y se da lectura a textos de poetas, literatos o artistas para facilitar su vivencia. Con frecuencia se presentan con música, lo que crea un espacio emocionante y vivencial.

El descubrimiento y la comprensión, que destacábamos como notas clave del ocio estético, son dimensiones personales difíciles de valorar desde el planteamiento del programa. El objetivo es favorecerlos mediante la formación. Evidentemente, los participantes tienen diferentes niveles, pero conviene recordar que la investigación confirma que las formas artísticas de conocimiento y expresión son menos secuenciales, más holísticas y orgánicas que los otros modos de conocimiento (Gardner, 1994).

La orientación del programa considera que la unificación del nivel del receptor está prevista por el horizonte de los sentimientos universales compartidos. Se desea que la experiencia lleve consigo una profundización en este conocimiento personal y social de los sentimientos compartidos como seres humanos. En este sentido, en todos los módulos, y especialmente en el de “Claves estéticas”, los profesores insisten en ese horizonte comunitario que sitúa a las personas en el ámbito de la dignidad humana.

El disfrute de las artes se incrementa cuando se favorece una actitud de participación activa. Una integración interactuante involucra de manera plena a los participantes; son éstos quienes tienen que ayudar a crear su propia experiencia y desplegar su creatividad. Esta apropiación es fuente de disfrute (Jauss, 1986; Gadamer, 1996). La participación se condensa en lo que podríamos denominar un descubrimiento, es decir, el reconocimiento de un mundo cultural, con los valores que ofrece y que el participante puede descubrir y, con ello, enriquecer su vida mental y sensitiva.

Este proceso significa, por tanto, comprensión, es decir, la integración de los elementos descubiertos y su actualización en el presente. El disfrute, la satisfacción, es una nota característica de esta experiencia, como ya hemos reiterado. El creador realiza una forma y el recreador participa en ella desde su particular condición, cultura, gusto, comprensión y disposición psíquica. Gran parte de las propuestas artísticas contemporáneas demandan un gran esfuerzo en la recepción de sus formas. La experiencia estética supone una tarea de reconstrucción e integración que involucra al receptor; no es una actitud pasiva y quieta, sino de participación y coejecución.

En el otoño de 2012, tuvimos la oportunidad de escuchar en el programa al dramaturgo Juan Mayorga, creador de El último de la fila, y de otros textos mundialmente conocidos. La obra inspiró la película En casa, que recibió el galardón de la Concha de Oro de Donostia, San Sebastián. En el encuentro con él, destacaba la complicidad del espectador en la representación de la obra. El teatro requiere que el espectador sea participante y construya la experiencia de la obra; es el reino de la imaginación y crea un espacio de libertad donde el espectador complementa lo implícito y acepta el desafío que la obra le propone.

Todos estos principios de ocio estético culminan en el deseo de favorecer una experiencia gozosa, tanto en el aula como fuera de ella. Por eso, el objetivo es dotar de competencias a los participantes para que puedan disfrutar de nuevos espacios de ocio estético.

Valoración e impacto del programa

Para valorar el programa y tratar de realizar un acercamiento al impacto que éste haya podido tener en sus participantes, se han llevado a cabo dos metodologías. En primer lugar, se han aplicado encuestas de satisfacción al finalizar cada curso académico y, en segundo, durante mayo de 2013 se efectuaron diez entrevistas en profundidad con participantes del módulo de ópera. A continuación, presentamos los principales resultados.

En lo que se refiere al análisis de la encuesta de satisfacción, vamos a centrar nuestra atención en dos ítems específicos: “Las clases me han ayudado a cuestionarme nuevos aspectos” y “He aprendido cosas interesantes y ha aumentado mi interés por el tema”. Los demás ítems no los tendremos en cuenta dado que tratan aspectos específicos de planificación e impartición de la asignatura. La tabla recoge los promedios de los dos ítems mencionados para cada uno de los módulos en dos cursos distintos y distantes entre sí, el curso 12/13 y el 15/16. En el primero, la muestra total fue de 95 cuestionarios recogidos, mientras que en el segundo, 104.

Tabla. Resultados de encuestas de satisfacción del programa Disfrutar las Artes

Módulo

Las clases me han ayudado a

cuestionarme nuevos aspectos

He aprendido cosas interesantes y ha aumentado mi interés

por el tema

Promedio 12-13

Promedio 15-16

Promedio general

Promedio 12-13

Promedio 15-16

Promedio

Artes plásticas

4,6

4,5

4,5

4,5

4,6

4,6

Cine

4,4

4,3

4,4

4,1

4,7

4,4

Claves estéticas

4,4

4,3

4,4

4,6

4,5

4,6

Literatura

4,5

4,6

4,5

4,7

4,7

4,7

Música

4,6

4,3

4,4

5,0

4,6

4,7

Ópera

4,5

3,6

4,2

4,7

3,4

4,2

Fuente: elaboración propia con base en los resultados de encuestas.

Tal como observamos en los promedios generales de ambos ítems, las puntuaciones son muy altas, dado que la escala iba de 1 a 5, donde 1 es “muy mal” y 5 “muy bien”. Por tanto, podemos afirmar que el programa tiene un impacto positivo en sus participantes, puesto que las clases les ayudan a cuestionarse nuevos aspectos, a la vez que aprenden cosas interesantes y aumentan su interés por el tema tratado.

En lo referente a las entrevistas en profundidad, extraemos a continuación una serie de citas literales que recogen afirmaciones sobre lo que ha supuesto para los alumnos entrevistados participar en el programa Disfrutar las Artes.

Una alumna explica cómo el programa ha supuesto para ella una terapia que le ha ayudado a superar una situación personal complicada y, al mismo tiempo, a descubrir las artes:

Decidí dejar mi trabajo con 60 y a los seis meses falleció mi marido, algo que fue absolutamente imprevisible, con lo cual pues directamente dije, fue en junio, y en septiembre me metí en esto porque no me puedo quedar en casa, se me cae la casa encima, mis hijos medio fuera, pero más bien fuera, sin marido, sin trabajo... Para mí lo de dejar el trabajo fue tremendo. Para mí ha sido una terapia, y ha sido un redescubrir otras cosas fantásticas (alumna 1).

Otra alumna hace hincapié en cómo ha ido evolucionando su propia actitud hacia las artes y cómo el programa la ha ayudado a tener una mentalidad más abierta y tolerante:

La ópera del siglo XX me parecía infumable..., ya la rechazaba de mano, y eso me parece un apostura de intolerancia total que no me gusta nada. Eso ya lo he descartado..., lo he descartado con todas las artes. Yo antes era incapaz de ver algunos cuadros, y ahora sin embargo, incluso los disfruto. Ahora me atrevo con cualquier cosa, y eso me ha permitido ir buscando novedades en otros sitios (alumna 2).

También hay quien menciona los beneficios de desarrollarse intelectualmente a través los cursos de ocio cultural:

Yo estoy encantada. Me aporta a todos los niveles, a nivel humano, de conocimientos, pues te abre la mente..., desarrollarte intelectualmente en todos los niveles me parece básico, de cara a mantener la mente mejor, el cerebro hay que mantenerlo activo, y lo recomiendo a todo el mundo. El ocio cultural me parece una cosa fantástica (alumna 3).

El porcentaje mayoritario de participantes son mujeres y una de las alumnas entrevistadas alude a ello:

Si vas a esas clases hay muchísima viuda, muchísima separada..., decisiones que toma una porque hay que moverse y además se aprende y se hacen amistades, y es una parte muy importante (alumna 4).

Las encuestas de satisfacción y las entrevistas en profundidad muestran un impacto positivo del programa en sus participantes, tanto en la dimensión de descubrimiento y aprendizaje relacionado con las artes como en otros aspectos ligados al desarrollo de actitudes más abiertas o la interacción social de los miembros del grupo.

Reflexión final

Tras haber analizado la puesta en práctica de la educación del ocio estético en el programa Disfrutar las Artes, finalizamos con el apunte de algunas orientaciones de cara al futuro que, desde nuestro punto de vista, favorezcan el disfrute de las artes.

Partimos de la convicción de que el ocio formativo cultural lleva consigo el favorecer el desarrollo integral de las personas al fomentar la educación de la sensibilidad, la inteligencia y la conciencia. Esto requeriría abrir el gusto de los participantes a nuevas formas y propuestas, así como ayudar a dar nuevos significados a las formas tradicionales. En ese sentido, programas como Disfrutar las Artes, que todos los años cambia sus contenidos al hilo de las programaciones de la ciudad, tienen el potencial de ayudar a ver, entendiendo por ver no solo la mirada sensible, sino también la mirada de la mente, la comprensión.

El desafío de las nuevas formas creadoras en el futuro es un acicate para favorecer la apertura de miras a abrir el gusto y disfrutar con el reconocimiento de todas las creaciones culturales. La familiaridad con las artes posibilita experiencias satisfactorias de ocio estético. El incremento del conocimiento, el acercamiento a las obras y a los artistas facilita la recepción cocreadora y el disfrute de éstas. La experiencia participativa conduce a planteamientos educativos futuros basados en el descubrimiento que adquiere diferentes perfiles: desde la recepción de la forma en sus valores sensibles, formales o humanos a la vivencia de seres, personas, mundos perdidos, que gracias al arte podemos recuperar.

Este planteamiento favorecerá el desarrollo de valores en el marco de la educación integral de la persona. El disfrute del arte ilumina nuestra condición humana y nos hace partícipes de una experiencia común que vivenciamos y comprendemos. La emoción estética no es instintiva, ciega, psicosomática; es emoción y comprensión, y es ética a la vez que estética. En este sentido, la experiencia de ocio estético valioso presenta una dimensión ética que nos desarrolla como personas y nos conduce al encuentro con los otros en un horizonte de libertad. De este modo, la educación estética del ocio puede llegar a ser un ámbito donde se promueva la integración, la convivencia multigeneracional, el respeto a la heterogeneidad y la solidaridad. Las artes despliegan un horizonte de sentimientos compartidos de humanidad que nos une como seres humanos y posibilita la comprensión de la obra, al abrirnos al otro y al reconocimiento de la naturaleza humana en el espejo creado que el arte nos muestra.

Eso significa que este programa, orientado a favorecer la actividad de la mente, ofrece a los participantes una forma excelsa de realización. Gracias a la comprensión que se ejerce en la experiencia estética, se concreta la dimensión más elevada del ser humano y se obtiene un placer intelectual. De este modo, se sitúa en la senda de lo valioso, es decir, de lo que es bueno y deseable, lo que desde los pensadores griegos se ha llamado eudaimonía, es decir, el desarrollo pleno de la persona. En ese sentido, destacamos su sentido formativo como trayectoria vista a largo plazo, que conforma una urdimbre o un itinerario en la persona.

Concluiremos resaltando que el ocio estético se muestra como un ámbito de experiencias valiosas para la persona y la sociedad porque desarrolla capacidades específicamente humanas, despliega la dimensión ética y abre un horizonte de posibilidades en la apreciación y disfrute de la belleza.

Referencias bibliográficas

Albaina, M. (2015). Ocio formativo musical. Tesis doctoral inédita.

Amigo Fernández, Ma. Luisa (2000). El arte como vivencia de ocio. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Amigo Fernández, Ma. Luisa (2007). Bilbao, un encuentro con el arte. Bilbao, España: Beta.

Amigo Fernández, Ma. Luisa (2010). Experiencias de ocio estético. El gozo de la sensibilidad, la inteligencia y la conciencia. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Amigo Fernández, Ma. Luisa (2014). Ocio estético valioso. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Amigo Fernández, Ma. Luisa y Cuenca Amigo, J. (2011). La creatividad como cauce de transformación social. Contribuciones de las vanguardias históricas. En R. Ahedo y F. Bayón (eds.). Ocio e innovación social: hacia un ocio comprometido con el desarrollo humano. Ociogune 2011 (pp. 43-54). Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Amigo Fernández, Ma. Luisa y Cuenca Amigo, Macarena (2012). Propuesta de líneas de mejora de la experiencia operística desde el ocio creativo. Arbor, vol. 188, pp. 427-440.

Bamford, A. (2009). The wow factor. Global research compendium on the impact of the arts in education (segunda edición). Münster: Waxmann Verlag Gmbh.

Bissland, V. (2009). Learning in later life, the brain sciences and the arts: The role of emotions. En A. Fricke y S. Dow (eds.). Cultural participation and creativity in later life (pp. 63-72). München: Kopaed.

Csikszentmihalyi, I. (1998). Experiencia óptima. Estudios psicológicos del flujo de la conciencia. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Csikszentmihalyi, M. (2001). Ocio y creatividad en el desarrollo humano. En M. Csikszentmihalyi, M. Cuenca Cabeza, C. Buarque y V. Trigo (eds.). Ocio y desarrollo: potencialidades del ocio para el desarrollo humano (pp. 17-32). Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Amigo, J. y Landabidea, X. (2010). El ocio mediático y la transformación de la experiencia en Walter Benjamin: hacia una comprensión activa del sujeto receptor. Inguruak. Revista Vasca de Sociología y Ciencia Política, pp. 25-40. Monográfico Sociedad e innovación en el siglo XXI.

Cuenca Cabeza, Macarena (2000). Ocio humanista. Dimensiones y manifestaciones actuales del ocio. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Cabeza, Macarena (2004). Pedagogía del ocio: modelos y propuestas. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Cabeza, Macarena (coord.) (2006). Aproximación multidisciplinar a los estudios de ocio. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Cabeza, Macarena (2010). La fuerza transformadora del ocio e innovar y aprender disfrutando. En M. Cuenca, E. Aguilar y C. Ortega (2010). Ocio para innovar (pp. 17-140). Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Cabeza, M. (2011). Valores que dimanan del ocio humanista. En A. Madariaga y J. Cuenca. Los valores del ocio: cambio, choque e innovación (pp. 17-47). Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Amigo, Macarena (2012). La creación y desarrollo de públicos de la ópera en Europa. Análisis y propuesta de mejora desde los estudios de ocio. Tesis doctoral inédita, Universidad de Deusto.

Cuenca Cabeza, Macarena (2014). Ocio valioso. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca Amigo, Macarena (2015). El fomento de la participación cultural ciudadana a partir de la colaboración de organizaciones educativas y culturales. El caso Universidad de Deusto-ABAO. Recuperado de http://quadernsanimacio.net 

Cuenca, Jaime (2012). El valor de la experiencia de ocio en la modernidad tardía. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Cuenca, M., Lázaro, Y., Amigo, Ma. L. y Cuenca, J. (2012, enero-junio). Ocio experiencial en la universidad: el programa multigeneracional cultura y solidaridad. Memorialidades, núm. 17, pp. 475- 510.

Eco, U. (1979): Obra abierta. Barcelona, España: Ariel.

Gadamer, H. G. (1977). Verdad y método. Salamanca, España: Sígueme.

Gadamer, H. G. (1996). Estética y hermenéutica. Madrid, España: Técnos.

Gardner, H. (1994). Educación artística y desarrollo humano. Barcelona, España: Paidós Educador.

Hospers, J. (1980). Significado y verdad en las artes. Valencia, España: Fernando Torres.

Jauss, H. R. (1986). Experiencia estética y hermenéutica literaria. Ensayos en el campo de la experiencia estética. Madrid, España: Taurus.

Kleiber, D. (1999). Leisure experience and human development: A dialectical interpretation. Nueva York, EUA: Basic Books.

Kleiber, D. (2002). La intervención para el desarrollo y la educación del ocio: una perspectiva/visión a lo largo de la vida. En C. de la Cruz. Educación del ocio. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

López Quintás, A. (1998). Estética de la creatividad. Madrid, España: Rialp.

Manifiesto por un ocio como factor de desarrollo humano, 2013. Recuperado de www.ocio.deusto.es

Monteagudo, Ma. J. (2011). Los itinerarios de ocio deportivos: estudio de los jóvenes de Bizkaia (1995-2005).Tesis doctoral inédita.

Museo Guggenheim Bilbao. Recuperado de www.guggenheim.com

Nussbaum, M. (2013). Desarrollo de las capacidades. Barcelona, España: Paidós.

San Salvador del Valle (2000). Políticas de Ocio. Cultura, turismo, deporte y recreación. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Segura, S. y Cuenca, M. (2007). El ocio en la Grecia clásica. Bilbao, España: Universidad de Deusto.

Stebbins, R. (2008). Serious leisure: A perspective for our time. New Brunswick, Canadá: Transaction.

Sue, R. (1980). Le Loisir. París, Francia: Presses Universitaires de France.

Tinsley, H. & Tinsley, D. (1986). A theory of the attributes, benefits and causes of leisure experience. LeisureSciences, vol. 8, pp. 1-45.

Van Gogh, Th. (1982). Cartas a Théo. Barcelona, España: Labor.

Zabala, Z. (2015). La interpretación y la participación en la educación de los museos y su incidencia en la experiencia de ocio del visitante y su posible transformación. Tesis doctoral inédita.