Presentación

En los últimos años se viene dando un interés por la compleja interconexión de la sociedad, principalmente por medio de redes; este patrón se compone de nodos, puntos, vértices, actores, líneas, links, uniones, relaciones. Si bien hay todo un lenguaje para describir lo que es una red, siempre surgen las preguntas: ¿cómo se forma? y ¿cuáles son sus estructuras? Podemos pensar que las redes en el ámbito educativo tienen una variedad de objetivos, como puede ser el mejorar el aprendizaje, las escuelas, el ampliar oportunidades y hacer un uso más eficiente de los recursos, tanto para maestros como alumnos.

Los artículos incluidos en este número son una aproximación al mundo de las redes y evidencian lo mucho que ofrece este campo en relación con la investigación de la educación. Si bien varios de los artículos están enfocados a las herramientas de las tecnologías de la información, el mundo de las redes sociales es más amplio y diverso. Esperamos que al incluir este tema en Sinéctica crezca el interés por extender su estudio.

El artículo “¿Tenía razón Coleman? Acerca de la relación entre capital social y logro educativo”, de Jorge Ramírez Plasencia y Eduardo Hernández González, indaga si el capital social es significativo para que haya una menor deserción escolar y, en general, un mayor logro educativo. Su trabajo ofrece una revisión del surgimiento de la idea de capital social tanto en Bourdieu como en Coleman, y su alcance teórico. Presentan algunas de las principales investigaciones que han tratado de replicar los resultados de Coleman, precisarlos o extenderlos. Finalmente, ofrecen algunas indicaciones sobre la repercusión que estos estudios han tenido en investigaciones llevadas a cabo en América latina.

Por su parte, David Ramírez Plasencia y Lázaro Chávez Aceves, en su artículo “El concepto de mediación en la comunidad del conocimiento”, reflexionan sobre el término de “mediación” a través de la concepción psicológica-educativa para luego analizarlo dentro del fenómeno educativo en ambientes virtuales, con base en la integración de la Web 2.0 y las redes sociales. Es gracias a la mediación colectiva que se puede dividir el peso de la dirección del curso al asesor y compartirlo con los participantes en el proceso de aprendizaje, lo que permite también el intercambio de roles. En este contexto, las redes sociales favorecen la creación de espacios colectivos para compartir información y flexibilizan la educación, al hacer menos rígidas las fronteras institucionales y adaptar los cursos a las necesidades de cada alumno.

En el artículo “Análisis de contenido de las interacciones en línea en cursos de pregrado usando Facebook en una modalidad de blended learning”, sus autores presentan los resultados que obtuvieron al aplicar el modelo de análisis de contenido de Henri de las interacciones en cinco cursos de pregrado, en una modalidad de blended learning. Su estudio busca caracterizar las interacciones que se dan entre usuarios de Facebook cuando se usa como medio de comunicación formal en comunidades establecidas con fines educativos a nivel superior en cinco dimensiones: participativa, social, interactiva, cognoscitiva y metacognoscitiva. Señalan algunas de las ventajas y desventajas de usar la plataforma de Facebook como complemento en línea para ampliar las discusiones. Entre sus resultados destacan el que la participación de los alumnos observada no fue regular. Sin embargo, las evidencias obtenidas sugieren que en los cursos documentados los alumnos emplearon estrategias cognoscitivas para la estructuración de sus participaciones, y se observan indicios de ejercicios metacognoscitivos.

Por último, “Los videojuegos: conectar alumnos para aprender”, de José Antonio Valderrama Ramos, presenta estos dispositivos electrónicos como herramientas pedagógicas y espacios de experimentación que permiten a los niños y jóvenes desarrollar habilidades para hacer frente a los problemas y resolverlos dentro de la compleja realidad que vivimos. Emplea el paradigma del pensamiento complejo y siete saberes para la educación propuesto por Edgar Morin. Mediante los videojuegos comerciales, los jugadores pueden adquirir habilidades que les serán de utilidad en los nuevos retos laborales que demandan el solucionar problemas en ambientes complejos. En estos espacios desarrollan estrategias y cumplen objetivos a base de prueba y error. El autor sugiere que el videojuego puede ser una herramienta muy útil para educar a las personas; sin embrago, es necesario diseñar actividades escolares que no hagan de estos juegos una especie de recompensa, sino parte integral del programa.

Esperamos que estos cuatro trabajos se conviertan en el punto de partida de investigaciones que aporten mayor información sobre la aplicación de las redes sociales en la educación y sus beneficios.

Harold S. Dutton y Eduardo Hernández

Coordinadores del número 39