Editorial

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), a pesar de ya no ser un fenómeno reciente, siguen siendo un elemento que ha dinamizado la vida humana. Algunos analistas han señalado que el internet es sencillamente “la innovación más disruptiva en la historia de la humanidad”. Cuando se revisa la historia reciente del uso que se ha dado a las TIC y el papel protagónico de éstas en los movimientos sociales del Oriente Medio, como la Primavera Árabe, es fácil llegar a la conclusión de que, en efecto, las TIC han transformado la manera en que nos relacionamos, nos valoramos y la velocidad en que podemos re-conocernos.

En este sentido, se puede pensar que es también la más grande disrupción en la historia de la educación y que ha modificado de modo sustancial la forma en que obtenemos la información, la velocidad a la que podemos interactuar con personas cercanas a nosotros o a grandes distancias y la manera en que podemos valorar el fundamento y la aplicación de lo que aprendemos. Las TIC han modificado, tal vez para siempre, la relación entre alumnos y maestros y entre ambos y el conocimiento.

Los textos que integran este número dan cuenta de las diferentes maneras en que docentes y discentes nos relacionamos para lograr aprendizajes significativos, de cómo intercambiamos opiniones y “leemos” las participaciones de todos los actores sin que sean procuradas por las medidas usuales de presencia, parsimonia y buena disciplina.

Te invitamos estimada lectora, estimado lector, a que te acerques a los textos que componen este número de nuestra revista y que seas tú quien juzgue si las TIC han logrado ser un poderoso elemento disruptivo en la educación e imagines cuáles serán los próximos desarrollos en la forma en que aprendemos, enseñamos, evaluamos y transformamos nuestra presencia en el mundo de la educación.

Juan Carlos Silas

Director de Sinéctica