Reseña:

Social Network Theory and Educational Change

Por: Harold S. Dutton Treviño

Currículo: maestro en Administración Pública. Profesor investigador del Instituto de Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Guadalajara. Sus líneas de investigación versan sobre gobierno corporativo y participación ciudadana.

Libro: Social Network Theory and Educational Change, editado por Alan J. Daly, Cambridge, Harvard Education Press, 2010. ISBN: 978-1-934742-80-8

En México, hay un universo de poco más de treinta y cuatro millones de alumnos en todos los niveles, además de un ejército de maestros y administrativos en el sector educativo, en los ámbitos público y privado. Este “mundo” es una red, un grupo de actores que están conectados entre sí por medio de diferentes relaciones o ligas, lo que permite que entre ellos se tenga comunicación, conocimiento e innovación, no siempre de la mejor manera o con los resultados esperados.

Mucho se escribe sobre la educación, de su importancia para el desarrollo y formación de un país, su calidad –de programas o de profesores–, del presupuesto que se le dedica y, por supuesto, de las acciones necesarias para lograr su transformación. Sin embargo, es escaso el trabajo que aborda la educación desde el enfoque de la teoría de redes sociales. En los años cincuenta del siglo pasado, surgieron las primeras publicaciones sobre dichas redes, pero no es sino hasta principios del año 2000 cuando investigadores y educadores empiezan a formularse preguntas y buscar respuestas para ampliar el conocimiento en este campo. Social network theory and educational change es parte de ese esfuerzo.

Alan J. Daly (2010), profesor de la Universidad de California cuyas líneas de investigación versan sobre liderazgo, política, reforma educacional y teoría social de redes, recopila en este libro 14 trabajos realizados por 27 investigadores (incluyendo al autor) de diversos países. La pregunta ¿de qué manera las redes sociales apoyan o limitan los esfuerzos de cambio en distintos niveles educativos? es el hilo conductor de la publicación. Las participaciones, en su mayoría, son estudios de caso que buscan dar sustento a la teoría de redes sociales.

Los trabajos presentados tienen la intención de ofrecer diversos marcos de referencia que permitan entender los procesos de cambio desde una perspectiva más social y de relaciones en red. Buscan sustentar el paradigma de que la estructura social y la calidad de las relaciones constituyen los factores que influyen de manera directa en los tipos de conocimiento e información a los que los individuos tienen acceso y que permiten los cambios institucionales en la educación.

Asimismo, dichos trabajos aportan luz a la premisa de que las redes informales son, en muchas ocasiones, las que determinan qué tan bien y rápido (o mal y lento) se realizan los esfuerzos de cambio y se mantienen en el ámbito educativo. Los autores se concentran en las redes de relaciones que existen y no tanto en la estrategia, los recursos o las herramientas de evaluación utilizadas en las escuelas, ya que, consideran, son éstos los que ocasionan obstáculos y no facilitan los cambios.

La teoría de redes permite tener una perspectiva de los motivos de quienes se oponen a los cambios, de las redes de influencia social y los múltiples mundos sociales que hay que considerar cuando se busca un cambio. Para lograr una mayor colaboración, se requiere cambiar las redes sociales que existen y para ello es fundamental conocer sus bases teóricas.

Los autores señalan que los procesos de cambio emergen y son mantenidos por medio de las relaciones interpersonales y que los cambios perdurables son gracias a la interacción de los participantes, ideas que van de la mano de la teoría de la cooperación. Explorar y analizar las redes sociales en una organización ayuda a determinar la estrategia para el cambio, y para ello es necesario un acercamiento sistemático sustentado en la teoría y los métodos en este nuevo campo de estudio.

El capital social es parte fundamental de la conceptualización y entendimiento de las redes sociales. Es una inversión en el sistema de las redes que permite que se tenga acceso o se compartan los recursos de otros individuos. El capital social opera gracias a las ligas entre las personas, quienes deben ser conscientes de los activos en su red social y acceder a éstos por medio de las ligas que tienen. La calidad de estos vínculos en un sistema social permite construir una estructura y determina las oportunidades de acceso a los recursos y el capital social; así, son las relaciones las que le dan energía y fuerza a las organizaciones.

En el campo educativo, entre más fuertes sean las redes profesionales entre los docentes/educandos, es más factible que el proceso de enseñanza-aprendizaje tenga mayor eficacia. Es fundamental el apoyar e incrementar estas redes para propiciar una mejor educación.

En esta obra, estructurada en una parte introductoria y tres grandes secciones, los autores presentan ensayos y resultados de investigaciones empíricas que buscan mostrar un puente entre la teoría de las redes sociales y la práctica.

Los dos primeros capítulos introductorios brindan un panorama sobre la teoría de redes y su potencial. En el primero se definen conceptos y se profundiza en la teoría. Se explica la diferencia entre las visiones sociales que parten de concepciones centradas en los atributos de las personas y el enfoque de redes que busca entender la red de relaciones en la que está inmersa una persona. El capítulo 2 ilustra las dos grandes áreas o dominios de investigación en redes sociales: la que estudia los antecedentes y su evolución y la que aborda las consecuencias de las estructuras de redes y sostiene que la forma en que un sistema está construido es determinante en su comportamiento y resultados.

La primera sección se compone de cinco capítulos que giran en torno a las redes de profesores. Presentan las relaciones entre la calidad de las interacciones entre docentes y el cambio en la educación, mediante diversos niveles de análisis, actitudes, innovación y desarrollo profesional. El capítulo 3 estudia las relaciones sociales de maestros de secundaria al ponerse en marcha una reforma en el área de matemáticas y el 4 versa sobre la implementación de un programa de reforma de primaria a gran escala; el 5 analiza un aspecto poco estudiado en las redes: las actitudes de los profesores a nivel preparatoria ante reformas educativas.

El capítulo 6 se centra en los mecanismos que subyacen en el cambio educativo y su mejora gracias a la interacción de redes sociales, la confianza y el apoyo en un clima de innovación. La evidencia empírica constata que las relaciones cercanas y profundas de trabajo son vitales para dar sustento al desarrollo y mantenimiento de un espacio innovador. El capítulo 7 se apoya en una extensa literatura que sugiere que el desarrollo de programas debe abandonar su perspectiva estática y pasiva, y adoptar una que permita a los profesores ser co-partícipes y colaboradores en el desarrollo e intercambio del conocimiento. Presenta métodos de redes sociales para evaluar la efectividad de un programa y reformar los cursos a fin de elevar la calidad del aprendizaje de los profesores.

La segunda sección se compone de cuatro capítulos que abordan un campo poco estudiado en la educación: liderazgo y redes sociales. Los capítulos 8 y 9 incluyen investigación relativa a los líderes informales y formales cuando se realizan reformas a un sistema educativo. Los esfuerzos por emprender cambios se pueden explicar a partir de las interacciones que surgen en las prácticas de un liderazgo distribuido. Las redes pueden facilitar u obstaculizar la distribución de recursos y experiencias. De ahí la importancia de crear mapas de redes como una herramienta para identificar las relaciones.

El capítulo 10 refiere las redes de relaciones entre líderes que ostentan una posición formal en un distrito/zona escolar urbana de gran tamaño. Los autores sostienen que, para mejorar los resultados en escuelas con bajo rendimiento, es necesario que haya un fuerte eslabón entre las personas ubicadas a nivel distrital superiores y quienes se encuentran como administradores/directores en dichas escuelas. Un sistema centralizado no permite la comunicación entre los diversos actores, lo que resulta en una distribución desigual de recursos y oportunidades, ya que las redes ya construidas son un obstáculo a los esfuerzos de cambio.

El capítulo 11 comparte el caso de Uganda, un país que, como muchos otros, ha emprendido una profunda reforma educativa para lograr la calidad en un campo en donde los procesos se construyen con una visión de mercado en la cual se compite por los recursos. Este trabajo muestra cómo ciertos maestros con liderazgo pueden atraer por medio de sus redes mejores alumnos, lo que les representa mayores recursos.

La tercera sección se compone de tres capítulos, que vislumbran el futuro de los modelos, métodos y aprendizajes relativos a las redes sociales y el cambio educativo. Hacen hincapié en modelos y métodos más sofisticados para la teoría, el análisis y el reporte de información de redes sociales. Los trabajos dan una visión general de la importancia de la recolección y preparación de datos de redes y cierran con una semblanza de las lecciones aprendidas.

Así, los autores de este volumen abren una ventana desde una nueva perspectiva social respecto al funcionamiento de las escuelas; explora las redes sociales y las relaciones críticas en el trabajo que se realiza en las escuelas, en particular las que entablan los profesores. Consideramos que es una lectura obligada tanto para investigadores como para los responsables de impulsar reformas educativas.