ENTREVISTA_ALAIN_TOURAINE

Entrevista a Alain Touraine1

¿Hacia dónde considera usted que debería caminar la educación en México y América Latina durante los próximos años?

La educación tiene que seguir dos caminos aparentemente opuestos, pero de manera simultánea. La primera dirección es que la educación tiene que estar más conectada, más vinculada a la vida económica en el sentido de preparar puestos de trabajo, especialidades técnicas, etcétera. Esto es una cierta diversificación profesional, cierta profesionalización. Segundo, de manera aparentemente opuesta, la educación tiene que dar una formación en instrumentos generales —universales, digamos— de actividad intelectual, como por ejemplo conocer bien el idioma nacional; tener conocimientos de informática, porque el estudiante de mañana, y de hoy ya, va a utilizar de modo constante instrumentos informáticos. También tiene que conocer, a nivel internacional, conocimientos culturales, sociales e históricos. Digamos abiertos sobre el mundo.

La primera cosa negativa que hay que disminuir es la concentración sobre los temas nacionales de tipo específico: la historia, incluso la historia literaria. Esto puede parecer agresivo, pero no lo es de ninguna manera, en especial en el caso del país hispanoparlante. Ustedes tienen la suerte de tener un idioma de tipo mundial; entonces, conocer el mundo hispánico, conocer todo el mundo latinoamericano, incluso Brasil, es muy importante, más que una historia propiamente mexicana. Abrir las puertas es fundamental y hacer lo más posible por contar con una educación problemática. Hay problemas; en cada momento hay que escoger entre varios caminos. Por ejemplo, en el orden económico es imposible, en el momento actual, no abrir un debate entre el aspecto abierto de la mundialización liberal de la economía y, de manera opuesta, un control social y político de la economía por parte del gobierno y las autoridades públicas; se tienen que tomar en cuenta las necesidades y las demandas de la población. Eso es el ejemplo típico del aspecto problemático.

En síntesis: las dos orientaciones más importantes de la educación son: primero, ser problemático, y segundo, ser proactivo (preparado para una acción); que cada vez que se emite una opinión o un análisis, sepamos cuáles pueden ser las consecuencias prácticas. Si se habla de la urbanización y sus efectos, hay que intervenir ¿en qué sentido?, ¿qué tipo de transformación, cambio o desarrollo urbano hay que favorecer? O en cuanto a la migración: ¿es buena o mala? Se ha trabajado mucho el tema de la frontera en México. Se ha hablado de la cultura de la frontera. El tema de los migrantes y, ahora, el tema del regreso de algunos migrantes a México; la importancia de las remesas; el problema de la doble cultura... Todo es exactamente lo que yo llamo una educación problemática..., es hacer un esfuerzo por presentar un tema no como un conjunto de hechos, sino como un conjunto de decisiones que tomar, de política que desarrollar, escoger y llevar a cabo.

¿Podría mencionarnos alguna otra herramienta que usted considere fundamental?

Hay elementos de tipo matemático e idiomático; evidentemente en un país como México, que tiene todo su comercio con Estados Unidos, que colinda con él, los mexicanos tienen que conocer el inglés, por supuesto el español y este último abierto a todo el continente, así como un mínimo de conocimientos matemáticos, en el sentido de tener una conciencia de la realidad, del cálculo; por ejemplo en el aspecto estadístico, tener la capacidad de medir la realidad y los problemas. No decir “hay muchos”, sino hay dos millones y medio. El aspecto estadístico me parece importante para conocer la realidad.

Yo diría que, actualmente, es imposible no incorporar en un programa de educación un análisis de fondo de algunos problemas fundamentales, como el del narcotráfico y el de la violencia, de la violencia urbana en particular. Es una cosa innegable. Un joven mexicano tiene que pensar en ello: ¿por qué tanta violencia?, ¿de dónde viene el narcotráfico?, ¿cómo se puede evitar o eliminar? En fin, es un problema que no hay que adivinar; es un problema cívico. Es lo que yo llamo proactivo, ¿cuáles son las consecuencias si yo hablo del narcotráfico?, ¿cuál es el debate que hay que abrir? Ése es el aspecto problemático; insisto, me parece que es muy importante.


1 Sociólogo francés cuya trayectoria intelectual y producción científica han impactado de manera notable las ciencias sociales en Europa, Estados Unidos y América Latina. Profesor invitado en la Universidad de Columbia y docente en la Universidad de Nanterre, fue director del Centre d'Études des Mouvements Sociaux de París (École des Hautes Études en Sciences Sociales). Su obra se ha centrado en el problema de la reflexión social: la relación individuo-sociedad. Analizó los modelos de conducta del individuo con base en el sistema de trabajo; desarrolló para ello el método accionalista o “sociología de la acción”, consistente en un análisis sociológico de la civilización industrial que se caracteriza por la importancia que se da al proceso de trabajo.

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